TradingPro Logo
0%

Opiniones de expertos

imagen principal
TradingPro20 de julio de 2026

El mercado ignora un riesgo político que puede golpear a Wall Street

Compartir:

Diecisiete máximos históricos seguidos del S&P. Ese es el telón de fondo de una idea que empieza a sonar incómoda en Wall Street: el mercado está descontando que la manga ancha regulatoria en Washington va a durar para siempre. Y eso, sencillamente, puede no ser así.

Jose Basagoiti, CEO de TradingPRO, no mira tanto al dato macro de mañana ni al próximo recorte de tipos, sino a un riesgo político que ahora mismo apenas cotiza: qué ocurre si los demócratas recuperan la Cámara este otoño o, más aún, si vuelven a ganar la Casa Blanca en 2028.

El movimiento no muy importante porque no haría falta una gran ley ni una reforma imposible de sacar adelante. Bastaría con cambiar quién manda en los supervisores. La SEC volviendo a apretar. El Departamento de Justicia mirando otra vez el fraude corporativo. Más audiencias en el Congreso. Más expedientes. Menos cohetes en redes sociales y más abogados revisando folletos. En mercados especulativos, la sola expectativa ya cambia precios.

Un mercado acostumbrado al “todo vale”

La crítica Basagoiti es dura y conecta conecta con algo que muchos gestores comentan en privado: se ha normalizado un entorno donde la frontera entre innovación financiera y puro ruido promocional cada vez se distingue peor. Hablamos de fraude en cripto, operaciones sospechosas en mercados de predicción, salidas a bolsa billonarias de compañías sin beneficios y hasta casos de uso de información privilegiada entre políticos.

Eso sí, el foco principal está en cripto ya que ha sido uno de los grandes beneficiados del actual clima político y regulatorio y también uno de los sectores más expuestos si cambia el viento en Washington. Un Ejecutivo demócrata pondría bajo lupa a exchanges, stablecoins, emisiones de tokens, obligaciones de información, normas antiblanqueo y la propia naturaleza jurídica de muchos activos digitales.

Llama la atención un matiz importante: no hace falta que todas esas medidas salgan adelante. El mercado no espera a ver publicadas las normas en el boletín; empieza a descontarlas mucho antes y ahí está la clave. Si hoy parte del papel cotiza con múltiplos generosos porque da por hecho que nadie va a abrir ciertos cajones, cualquier duda sobre ese supuesto obliga a rehacer valoraciones.

actualidad_mercados.jpg

Los mercados especulativos suelen llevar mal que entren adultos en la sala.

y más en un entorno empapado de contabilidad dudosa, previsiones agresivas, ingeniería financiera o dilución recurrente: todo suma mientras haya narrativa y manos dispuestas a seguir comprando historia antes que beneficios. Sorprende que esa complacencia se haya instalado con tanta facilidad.

¿Por qué este riesgo apenas cotiza?

La razón es bastante simple: el mercado extrapola. Si hoy funciona una determinada filosofía política, se estira esa foto hacia el infinito. Ya ha pasado con las apuestas sobre el final de la guerra con Irán, las rebajas fiscales de Trump o futuros recortes de tipos. Se descuenta una y otra vez un escenario favorable hasta convertirlo casi en doctrina oficial del parqué.

Y ahí aparece el peligro real, cuando todo el mundo está colocado en la misma dirección, cualquier giro obliga a soltar posiciones deprisa. Y un cambio político serio podría afectar mucho más que a las tecnológicas más calientes o al universo cripto: también pondría sobre la mesa impuestos corporativos más altos, mayor presión antimonopolio, límites más duros a recompras o cambios fiscales sobre plusvalías.

No es, ni mucho menos, un artículo que pretenda defender el intervencionismo pero quizá no sería mala noticia que algunos fraudes evidentes volvieran a tener consecuencias reales.

Hay otra derivada menos vistosa y bastante más relevante para el inversor particular. Muchas compañías terminan dentro de ETF, fondos indexados y planes de pensiones casi por inercia. Cuando un activo promocional se institucionaliza así, deja de ser solo una apuesta especulativa entre adultos informados. Entra dinero pasivo. Entra ahorro automático. Y entonces el problema cambia de tamaño.

Wall Street vive cómodo pensando que nada va a moverse demasiado en el frente regulatorio. Esa tranquilidad puede durar. O no. Lo que sugiere Basagoiti es otra cosa: hoy hay demasiada gente dando por permanente un equilibrio político que nunca lo es.

¡Regístrate ahora!

Obtén acceso a contenido exclusivo y mantente actualizado con las últimas noticias.

Posts Relacionados