
Veinte minutos de parón necesitó la bolsa surcoreana después de que el Kospi llegara a hundirse un 8,8% nada más abrir la sesión asiática del lunes. El colapso es tremendo y deja al índice con una caída cercana al 17% desde sus máximos recientes y lo acerca a una corrección técnica en toda regla, con el mercado ya mirando de reojo el umbral del 20% que marcaría un mercado bajista.
La sacudida tuvo nombres propios. Samsung Electronics cayó hasta un 11% y SK Hynix se dejó un 10%.

Ambas compañías habían sostenido prácticamente todo el tirón reciente de la renta variable coreana, así que cuando entra papel en estos dos valores, el índice entero se resiente. Y mucho.
El regulador activó una orden que detuvo la negociación durante 20 minutos y convocó una reunión de emergencia para evaluar la volatilidad y estudiar medidas con las que mantener unas condiciones de mercado estables.
Llama la atención que el desplome llegue justo cuando SK Hynix y Nvidia han anunciado una alianza tecnológica plurianual para desarrollar memoria de nueva generación orientada a la expansión global de las fábricas de IA y acelerar el diseño y la fabricación de semiconductores. Sobre el papel, era justo el tipo de noticia que en otro momento habría alimentado compras compulsivas en todo lo relacionado con chips e inteligencia artificial. Esta vez no ha servido de red.
El mercado coreano venía de subir un 77% desde comienzos de año. Una barbaridad. El problema es cómo estaba construido ese avance. Según datos de Korea Exchange, Samsung Electronics y SK Hynix representan el 54% del peso del Kospi y aproximadamente la mitad del volumen medio diario negociado en mayo. Casi tres cuartas partes de las ganancias del índice este año procedían de esas dos firmas.
Eso deja una estructura frágil. Cuando el índice marcó récord el martes pasado, solo el 2.6% de las acciones tocaban máximos de 52 semanas mientras el 31% caían a mínimos del mismo periodo. La amplitud era pobre. Muy pobre. Y eso suele acabar pasándole factura al mercado cuando cambia el ánimo.
A esa fragilidad se suma la salida constante del dinero extranjero. Los inversores internacionales llevan vendiendo acciones coreanas todos los días desde el 6 de mayo, la racha más larga registrada, y solo la semana pasada soltaron más de $10 billion en términos netos en títulos del Kospi. Quien recogía buena parte de ese papel eran minoristas domésticos muy apalancados. Hoy son ellos los que están atrapando buena parte del golpe.
El otro foco está en los productos apalancados ligados a Samsung y SK Hynix. Los cuatro ETF monovalor más populares concentraron el 21% del volumen total negociado en ETF en Corea del Sur durante sus cinco primeras sesiones tras lanzarse el May 27.
Desde TradingPRO avisamos que la estructura actual es vulnerable porque está dominada por short gamma en esos ETF apalancados. Es decir, obliga a perseguir las subidas comprando más cuando sube el mercado y fuerza ventas cuando cae.

Los minoristas, además, ya muestran menos disposición a poner dinero nuevo sobre la mesa. Los depósitos en cuentas de corretaje bajaron a 121 trillion won ($79 billion) el May 22 desde 137 trillion won el May 12, según la bolsa coreana. Al mismo tiempo, el saldo financiado con margen alcanzó un récord de 38 trillion won el pasaro 29 de mayo, frente a 27.3 trillion won al cierre de 2025.
Esa combinación inquieta: menos caja disponible y más deuda para sostener posiciones.
Mientras tanto, el won ha tocado su nivel más débil frente al dólar desde marzo de 2009. El Gobierno surcoreano anunció el domingo medidas específicas para apuntalar la divisa y prometió actuar con firmeza contra la operativa especulativa, en plena presión sobre las monedas asiáticas por el encarecimiento energético y por un dólar reforzado por la guerra con Irán.
Se está juntando el coctel perfecto para una crisis asiática.