
Siguen escribiéndose ríos de tinta de la guerra comercial mundial que ha iniciado Donald Trump, una guerra que dejará un entorno de estanflación en todo el mundo.
Economistas cercanos a Donald Trump afirman que este conflicto es sólo el primer punto de partida para abrir negociaciones. De hecho, se sigue repitiendo el mensaje que el presidente quiere deshacerse de los aranceles globales y recíprocos.
"Estados Unidos impone aranceles a productos estadounidenses donde otros países ya los han impuesto. La esperanza es llegar a un acuerdo para eliminarlos por completo".
Sin embargo, este argumento es algo debil, ya que el cálculo que ha aplicado la casa Blanca para definir las tarifas recíprocas es un chiste de mal gusto. Definen arancel como: “déficit comercial de EEUU con el país X / importaciones de EEUU desde el país X”.
Por ejemplo, Trump le ha metido un arancel del 30% a la UE mientras que la propia UE impone tarifas del 0,9% a EEUU para el conjunto de productos. ¿Qué reciprocidad hay ahí?.
Escuchemos al gran Milton Friedman opinar sobre los aranceles.
«Protegen muy bien al consumidor contra una cosa: lo protegen contra los precios bajos».