
El subsidio más grande de la historia moderna no salió del Congreso: salió del banco central
Durante quince años, la política monetaria dejó de ser un instrumento de estabilización para convertirse en una máquina de transferencia de riqueza. La QE y los tipos al 0% no "salvaron la economía" de forma neutral: inflaron selectivamente el precio de los activos (vivienda, bonos, bolsa) mientras los salarios y el coste de la vida cotidiano avanzaban a otro ritmo. Quien ya tenía activos en 2009 vio multiplicarse su patrimonio sin mover un dedo. Quien no los tenía, típicamente, el que aún no había comprado casa ni tenía cartera, quedó fuera de la fiesta y, encima, pagó la entrada más cara al llegar tarde. Es el efecto Cantillon en versión generacional: el dinero nuevo no llega a todos a la vez ni en igual medida, y quien está más cerca del grifo (activos, deuda barata, apalancamiento) se beneficia antes y más que quien vive de una nómina.
La vivienda es el caso de libro. Tipos artificialmente bajos disparan la capacidad de endeudamiento y, con oferta rígida (zonificación, suelo, permisos), el resultado casi mecánico es inflación de precios de activo, no de accesibilidad. Los boomers y parte de la Generación X, propietarios netos, capitalizaron esa subida. Los millennials y la Generación Z, compradores netos, la sufrieron como barrera de entrada.
"Los Bancos Centrales probaron la miel de los QE, los tipos 0% y la degradación de la divisa, lo que benefició a la generación de tenedores de vivienda (boomers) en contra de las nueva generaciones". Daniel Baeza.
Ojo, la vivienda cara no es solo un fenómeno monetario. Restricciones de oferta, urbanismo, especulación del suelo y financiarización del alquiler también son factores que acompañar a ese problema de degradación o inflación monetaria.
Aquí tenéis la charla completa entre Jose Basagoiti y Daniel Baeza en el TradingPRO Forum de Madrid, donde también se hablo de dinero, deuda y expectativas macro.