
Tesla ha enviado ingenieros a Ningbo para revisar proveedores de componentes del Optimus. No es un viaje de cortesía. Cuando una compañía pasa de enseñar un proyecto a auditar fábricas, el mercado entiende que ya no está solo en modo laboratorio.
Bloomberg adelantó la visita a esta ciudad portuaria e industrial de Zhejiang, en la costa este de China, al sur de Shanghái. Allí, el equipo inspeccionó plantas de piezas y componentes para el robot humanoide de la casa.

Que el movimiento llegue ahora encaja con otra pieza del puzle. Hace alrededor de un mes, analistas de JPMorgan visitaron la planta de Fremont y hablaron de una transición prevista de cuatro meses tras el fin de la producción de S/X en mayo para llevar esas líneas hacia la fabricación de humanoides.
El paso no es menor. Elon Musk lleva tiempo colocando a Optimus en el escaparate de Tesla, pero una cosa es la narrativa y otra poner a trabajar la cadena de suministro. Ahí empiezan las preguntas incómodas: calidad, repetibilidad, capacidad y plazos.
Ian Ma, analista de Bloomberg Intelligence, interpreta estas auditorías como una señal positiva para la cadena china de robots humanoides y como un avance hacia una producción repetible de Optimus. También cree que el sentimiento a corto plazo puede seguir sostenido si de esas visitas salen nominaciones confirmadas de proveedores y pedidos de mayor tamaño.
Una fecha en el radar y un sector que aún no remata
Según la información publicada, Tesla apunta a la segunda mitad de 2027 para las ventas comerciales de Optimus. La producción, eso sí, podría arrancar bastante antes. Desde TradingPRO vemos que la Optimus Academy operará más tarde este año, con robots recopilando datos de entrenamiento en el mundo real antes de saltar a las fábricas.
En bolsa hubo reacción, aunque contenida. El Solactive China Humanoid Robotics Index subió alrededor de un 1,4% el viernes. Poco más. El índice sigue arrastrando una caída de cerca del 30% en un año áspero, señal de que el papel del sector todavía no encuentra manos fuertes dispuestas a sostener el rebote.
No sorprende. El apetito del mercado por la inteligencia artificial física y, en concreto, por los humanoides, ya tuvo su fogonazo a mediados de agosto con la sonada salida a bolsa de Unitree en China. El problema es que aquel impulso no tuvo continuidad. Mucho ruido al principio, poca convicción después.
Aun así, las previsiones se han ido calentando. Eunice Lee, analista de Bernstein, ha defendido hace poco que la curva de adopción de los humanoides será mucho más pronunciada que la que siguieron los automóviles hace más de un siglo. Goldman fue un paso más allá el mes pasado y elevó su escenario base de entregas globales de robots humanoides a 75.000 unidades en 2026, 890.000 en 2030 y 6,5 millones en 2035, frente a sus estimaciones anteriores de 51.000, 256.000 y 1,4 millones.
Falta mucho por probar. Pero el mercado suele distinguir entre el humo y la ejecución. Y revisar proveedores en China, a estas alturas del calendario de Optimus, se parece bastante más a lo segundo que a lo primero.