
El icónico estratega macro de Academy Securities cree que Kevin Warsh llega a Jackson Hole con una vía mucho más incómoda para el consenso: dejar de obsesionarse con la función de reacción de la Fed y poner el foco en qué cifras entran realmente en esa ecuación. Ahí puede estar la grieta.
Tchir imagina el discurso que él daría en boca de Warsh y admite que hay algo de desahogo y algo de intento por influir en política monetaria. La idea central, aun así, se entiende rápido: la fórmula de la Fed puede parecer normal; lo que no tiene por qué ser normal es seguir usando las mismas métricas como si fueran intocables.
El primer golpe va al dogma del 2%. Tchir no discute que la inflación haga daño, pero sí que exista una base casi científica para tratar ese nivel como frontera sagrada. Si los salarios suben un 4%, los tipos reales rondan el 1% y la inflación está en el 3%, la respuesta no tendría por qué ser automática. Y aquí mete el dedo en la llaga: en 2021 la Fed dejó los tipos sin cambios mientras la inflación se disparaba, y en 2024 recortó pese a que seguía por encima del 3%. Esto es muy llamativo
Desde TradingPRO también creemos que la Fed se ha apoyado en lecturas que llegan tarde o miden mal algunas presiones, sobre todo en vivienda. Por eso también vemos margen para que Warsh ataque la hegemonía del PCE y abra el abanico a otras series, incluido el Cleveland Fed Tenant Repeat Rent, además de datos de la propia Fed, la BLS y fuentes externas.
La segunda parte del argumento de Tchir golpea otra idea muy instalada en mercado: que cualquier rebrote inflacionista se combate con más subidas. Tchir no lo compra, nosotros tampoco. Si la presión viene del conflicto en Oriente Medio y del encarecimiento de la energía, subir tipos no va a abaratar el petróleo, la gasolina, el diésel o el jet fuel. Tampoco ayudará a producir más.

Recuerda, de hecho, que EEUU ha aguantado mejor que otras regiones al ser exportador neto, y deja caer que castigar la financiación del sector energético puede ser justo lo contrario de lo que pide el problema.
La misma lógica la lleva al boom de centros de datos y potencia para IA. Habla de una de las mayores olas de inversión de capital vistas en el país y defiende que, con el tiempo, puede elevar la productividad y enfriar inflación futura. Un alza de 50 bps, a su juicio, sería poco más que ruido para proyectos con tanta rentabilidad potencial ya descontada. Sí dañaría, en cambio, a otras partes de la economía. Dicho de otro modo: el banco central puede endurecer donde sí duele y fallar justo en el foco que quiere enfriar. Sinceramente, no podemo estar más de acuerdo
De ahí su insistencia en abrir grupos de trabajo sobre política de balance, marcos de inflación y fuentes de datos. Sorprende poco que vea la última pata como puro sentido común. Recuerda que el QE más reciente terminó en marzo del 2022, pero la Fed siguió comprando bonos hasta el mismo día de la primera subida. Y que en diciembre de 2021, con el Treasury a 10 años en el 1.5% y la inflación ya disparada, seguía en ese modo comprador. También rescata el episodio de los ETF de crédito corporativo en COVID: el simple anuncio de apoyo estabilizó el mercado antes de que la Fed comprara un solo bono o ETF.
Su cierre tiene lectura de mercado. Si Warsh adopta ese tono en Jackson Hole, Tchir espera que las apuestas a nuevas subidas sigan bajando. Eso sí, no ve un gran alivio en la parte larga de la curva: la emisión soberana para defensa e infraestructuras, el flujo de deuda corporativa y la menor compra desde Japón y Oriente Medio seguirían metiendo presión. Y remata con un punto que llama la atención: una Fed hawkish y unas tires más altas no tendrían por qué asustar a la renta variable.
¿Qué opináis? La tesis es prácticamente igual que la mantenida durante muchos meses por los analistas de TradingPRO.