
Barclays ya pone cifra al próximo susto en materias primas: un índice de El Niño cerca de 3.2 grados Celsius entre finales de 2026 y comienzos de 2027. Si se cumple, sería un episodio alrededor de un 15% más intenso que el Super El Niño de 2015-16. Hablamos de algo extraordinario, porque los analistas de TradingPRO, al igual que el propio Barclays no hablan solo de café o arroz: también meten en la ecuación al cobre, al aluminio e incluso al carbón térmico.
De esta manera, los focos vuelven a mirar al complejo de materias primas y en la comunidad de TradingPRO ya estamos avisando de una fase de subida del sector. El hilo conductor es el mismo: mal tiempo, años de poca inversión, inventarios más bajos y restricciones chinas a la exportación de materiales críticos están apretando un mercado físico que venía dando sensación de abundancia.
Según los análisis, el riesgo más inmediato se concentrará en las materias primas agrícolas que dependen del clima: El aceite de palma, el aceite de coco y el caucho podrían encarecerse entre un 30% y un 40% en los próximos 18 meses. El café podría subir entre un 20% y un 30%. El arroz, entre un 10% y un 20%, con la sequía amenazando cultivos y reservas de agua en el sudeste asiático y en partes de Centroamérica.
Llama la atención que Barclays enlace ese posible golpe con un patrón más amplio. El banco toma como referencia nuevas proyecciones multimodelo del International Research Institute for Climate and Society, que sitúan el pico del índice de El Niño cerca de 3.2 grados Celsius entre finales de 2026 y principios de 2027. A medida que crece la confianza en ese escenario, crece también la probabilidad de interrupciones serias en agricultura, energía y materias primas industriales.
Dentro del agro, Barclays señala a Bunge y Archer-Daniels-Midland como compañías que podrían verse favorecidas si ese escenario gana cuerpo.

La estructura en $BG es bastante potente.
El shock de oferta también podría extenderse a las materias primas industriales. Nuestros análisis contemplan avances de hasta un 15% para el aluminio y el cobre en 12-15 meses, mientras que el carbón podría dispararse entre un 20% y un 40%. El razonamiento es sencillo: sequías y fenómenos extremos pueden alterar la minería, recortar la generación hidroeléctrica y cambiar la demanda eléctrica. Todo eso aprieta aún más la cadena.
Ahí encajan Norsk Hydro, South32 y Rio Tinto como beneficiarios de un aluminio más caro. Para jugar la tesis del cobre, nombres como Freeport-McMoRan, Hudbay Minerals, First Quantum Minerals y Southern Copper son interesantes.
El mercado, de hecho, ya empieza a descontar que el ajuste es más amplio. El Quantix Commodity Index Total Return, que sigue 24 futuros denominados en dólares de energía, agricultura, ganadería, metales industriales y metales preciosos, ha saltado a máximos históricos con una subida de más del 22.5% desde finales de junio. Esa amplitud importa. No estamos ante un calentón aislado en una esquina del mercado, sino ante una rotación que toca varias familias de activos reales.
La escasez vuelve a aparecer en el mundo físico. Con este artículo queremos poner el foco y el interés de los lectores en un sector que parece olvidado. El timing, como siempre, será lo mas complicado, pero parece evidente que la oferta llega con menos colchón que en otros ciclos y que el mercado empieza a retirar el papel de quien aún daba por hecha la abundancia.