
Casi $6 million por lanzamiento es la cifra que Rothschild cree que Linde podría rozar en 2028 si Starship acelera de verdad. Hoy el negocio es bastante más pequeño: el analista Tony Jones calcula que la compañía genera menos de 4 millones de ingresos por lanzamiento espacial medio en 2025.

Hablamos de una empresa industrial clásica que puede encontrar un nuevo motor de crecimiento en uno de los rincones más calientes del mercado: la economía del espacio.
La firma de análisis ha reiterado su recomendación de Buy sobre Linde y ha elevado su precio objetivo a 12 meses a $560, desde $550. El argumento gira en torno a una ventaja difícil de replicar. Según Jones, Linde lleva cerca de 60 años alimentando los lanzamientos espaciales de Estados Unidos, una posición que le ha permitido construir un foso competitivo profundo en gases industriales y servicios críticos para misiones.
Lo interesante aquí no es solo el volumen, es la mezcla. Starship, si termina imponiéndose como vehículo dominante, consume alrededor de 10x de oxigeno liquido. Eso dispara la demanda de oxígeno líquido, nitrógeno, helio, servicios criogénicos, gases raros y también las tasas ligadas a capacidad. Traducido al cristiano, más intensidad de uso, más facturación por operación y una palanca adicional para una compañía que ya venía haciendo bien los deberes.
Redburn recuerda que las ventas vinculadas al espacio representan alrededor del 2% del grupo. Es poco. Eso sí, precisamente por eso llama la atención el potencial de escalado si el ecosistema alrededor de Starlink toma forma y SpaceX aprieta el ritmo desde Starbase. La casa habla de espacio blaco, ese terreno aún poco explotado donde una empresa ya posicionada puede crecer sin necesidad de reinventarse.
El matiz importante está en el calendario. SpaceX ha indicado que los 140 - 160 lanzamientos planeados 2026 serán casi todos vuelos de Falcon 9. Para Starship, Jones espera sobre todo vuelos de prueba, con un hito claro: alcanzar con éxito el rango óptimo. Es decir, la tesis no descansa en un despegue inmediato del negocio, sino en lo que puede venir después si la plataforma madura y la cadencia sube.
“Starship debería estar haciendo1000 vuelos a órbita para 2028.”
Esa frase la dejó Elon Musk anteriormente, y sirve para medir la magnitud del escenario que manejan los alcistas. Otra cosa es cuánto tardará en materializarse. Pero si esa hoja de ruta se acerca siquiera parcialmente a la realidad, el consumo de gases propulsores puede dispararse.

Mientras buena parte del mercado mira al posible estreno bursátil de SpaceX, Redburn pone el foco en quién vende las “palas” en esta fiebre espacial. Y ahí Linde aparece bien colocada.
La firma sostiene además que el crecimiento del beneficio por acción podría acelerarse si coinciden varias palancas al mismo tiempo. No hay épica aquí, ni falta que hace. Hay química industrial, infraestructura crítica y una relación histórica con el programa espacial estadounidense. A veces las manos fuertes prefieren justo eso: negocios sólidos, discretos y con opcionalidad real cuando llega una nueva ola.