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TradingPro14 de agosto de 2026

El 4,68% del bono de EEUU retrata el nuevo desorden global

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El dato de la semana no fue el IPC, lo que de verdad deja poso es otro número: el Tesoro de EEUU colocó deuda a 10 años al 4,68%, el nivel más alto desde la crisis financiera global. Esta caro financiarse y, además, esta subasta llega justo cuando el mercado empieza a asumir que la inflación se enquistará mucho tiempo por encima del 3%.

La lectura que planteamos en TradingPRO es bastante más incómoda. El mundo ha entrado en una prórroga geopolítica en la que el libre comercio pierde pie y los Estados vuelven a jugar duro. Hay medallas y champán para unos, lágrimas para otros.

Ormuz, mar Negro y política en ebullición

Irán sigue plantando cara a Washington. Donald Trump afirma que tiene “total control” de Hormuz y que lo “mantendrá”, mientras confía en que Emiratos Árabes Unidos pueda mover mucho más producto refinado por esa vía. Axios ya avisa de que la “desesperación por el diésel” crece a escala global. La apuesta de la Casa Blanca pasa también por apretar a Teherán. Y todo está muy bien, pero recordamos que los costes de importación se han multiplicado por 4 al llegar solo por tierra.

No acaba ahí. The Wall Street Journal ha puesto el foco en el mar Negro, donde Rusia intensifica los ataques sobre cargamentos de grano y Ucrania golpea petroleros. Ese cruce se extiende al Caspio: Ucrania ha atacado cargas rusas con destino a Irán y, según el texto, Teherán llegó a contemplar una respuesta contra Ucrania. La posibilidad de que Putin estudie incautaciones de barcos europeos por todo el mundo eleva aún más el listón. Papel geopolítico, y del serio.

La otra tensión está dentro de casa. En EEUU, el avance de la Democratic Socialist Alliance amenaza con mover al Partido Demócrata como MAGA movió al Republicano.

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Reino Unido celebra una elección parcial en la que Nigel Farage apunta a volver al Parlamento. En Sajonia-Anhalt, a cuatro semanas de las elecciones regionales, un sondeo da a AfD el 43%, a la CDU de Merz el 23%, a Die Linke el 13%, al SPD el 7%, a Los Verdes el 5%, al BSW el 4% y al FDP el 2%. La foto impresiona: el llamado centro ya ni suma ni garantiza gobierno.

Francia tampoco invita a la calma. Para 2027 aparece el riesgo de una segunda vuelta entre Le Pen y Mélenchon, con este último llegando a hablar de cancelar deuda pública francesa.

India arrastra protestas juveniles bautizadas como “The Cockroach Party” y en Corea del Sur la vivienda inasumible y la necesidad de jugarse el sueldo en un mercado volátil desgastan al DPK. Sorprende que, con ese fondo político, todavía haya quien quiera leer el mercado solo con el retrovisor del IPC.

Penaltis para la deuda, medallas para la IA

La tesis de fondo es que el libre comercio deja paso a un mundo de corte neomercantilista. Eso obliga a proteger cadenas, orientar inversión y aceptar que el peso relativo del consumo puede bajar frente a la inversión y las exportaciones sin que el gasto real del consumidor tenga que hundirse.

EEUU está desmontando normas como la obligación de información empresarial de la era Biden. El Ejército estadounidense ha abierto por primera vez sus campos de pruebas a la industria privada.

A la vez, el Tesoro de EEUU ha rescatado a Argentina e intervenido para ayudar a Japón, con la vista puesta en un Banco de Japón que sigue sin despertar y en el riesgo sobre las aseguradoras japonesas y el yen carry trade.

En paralelo, la Fed se está reordenando bajo Warsh y todo apunta a una relación más estrecha con el Tesoro.

Hay ganadores claros. El Financial Times cuenta que gigantes de Wall Street apuestan a que los chips de IA de Nvidia desafiarán las leyes de las finanzas y conservarán su valor durante años. Dinero privado para proyectos de escala gigantesca. Eso sí, desde TradingPRO dejamos un aviso que el mercado suele descontar tarde: si la IA es una cuestión de seguridad nacional, el Estado y el aparato militar querrán ese resultado al final, y barato.

Y hay perdedores potenciales. El coste de financiación de EEUU en el 4,68% no aprieta solo a Washington; tensiona un sistema global construido sobre esa curva. Ya no va solo de inflación. Va de poder, de puertos, de deuda y de quién termina pagando la cuenta.

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