
Los cada vez más bajos tipos de interés han impulsado un crecimiento estratosférico de la deuda en los últimos treita años, que ha puesto en evidencia una clara desigualdad en la distribución de la riqueza, y donde vemos, además, que esa brecha va en aumento.
Así, mientras el 10 por ciento de los hogares con mayor poder adquisitivo, se han visto beneficiados por esta política monetaria, el otro 90 por ciento, ha tenido que recurrir a deuda, cada vez más barata, para mantener o elevar su nivel de vida.