
Aprovechando la demanda acumulada y las oportunidades que toda crisis deja, es decir, la reestructuración económica, o como lo llamaba la escuela austriaca, la destrucción creativa, los estadounidenses están iniciando nuevos negocios al ritmo más rápido en más de una década. En el gráfico adjunto, las solicitudes presentadas por posibles emprendedores han superado los 3,2 millones este año, en comparación con los 2,7 millones en el mismo período en 2019.
El último pico en emprendimiento, lo vimos tras la crisis financiera de 2008, dejando claro que toda recesión deja un amplio abanico de oportunidades.
También es probable que cierren negocios a un ritmo más alto, por ejemplo, restaurantes o tiendas minoristas no rentables y ahora se estén haciendo planes para abrir nuevos conceptos más rentables.
Los patrones de consumo son dinámicos y es importante tener una economía flexible para que se pueda adaptar con facilidad. En eso, Estados Unidos es un ejemplo, muy por encima de una Europa, donde el mercado laboral es mucho más rígido y donde el tejido productivo está mucho más protegido por el sistema estatal.
Imagen: Fuente US Census Bureau