
Estados Unidos tiene un problema de inflación. El IPC está muy por encima del objetivo propuesto del 2% y no hay ninguna señal real de que vaya a ser transitorio. De hecho, se mantienen muchos de los factores inflacionarios en la economía: mayores costos laborales, cuellos de botella, mayor demanda de transporte, escasez de contenedores, retrasos en puertos, mala valoración del precio vivienda y, sobre todo, continuación de políticas expansivas.
Para hacer frente a este problema, la Reserva Federal debería endurecer su política monetaria. Pero eso crearía un problema completamente nuevo, dado que medidas contractivas, tanto convencionales -subida de tipos- como no convencionales -tapering- podrían causar una crisis económica y financiera muy peligrosa.
Entonces, ¿qué debe hacer un Jerome Powell?
El Banco Central parece haber llegado al callejón sin salida que tanto temía. Si mira por la estabilidad de la divisa podría provocar una crisis del Tesoro estadounidense y si mira por la estabilidad del gobierno, podría prolongar arriesgadamente las tensiones inflacionistas ¿qué tal si simplemente mueve el objetivo?
Muchos de nosotros, hemos crecido con la idea de que el 2 por ciento de inflación es algo bueno, una cifra que realmente nadie sabe de donde sale y porque es mundialmente aceptada. Pero básicamente, estamos comprando una pérdida de nuestro poder adquisitivo del 2% anual, algo absolutamente devastador a medio plazo si no somos capaces de cubrirnos frente a ella.
Sin embargo, la narrativa política es radicalmente contraria, la escuela neokeynesiana predominante en la mayoría de países del mundo reza que la inflación es una herramienta muy positiva, ya que fomenta el consumo y el gasto agregado de la economía, lo que lleva a un uso completo de los factores productivos y, por tanto, al pleno empleo.
Dentro de esta corriente, no sería nada extraño que viésemos un cambio de objetivos en lo que se refiere a política monetaria de los Bancos Centrales.
Elevar el objetivo de inflación aliviaría a la FED de subir las tasas de interés para reducir la subida de precios, destruyendo así empleos en el proceso
En cierto sentido, la FED y el BCE ya han elevado la meta de inflación. La pandemia del COVID-19 ha generado las escusas que necesitaban los Bancos Centrales para mover las metas de inflación. Recientemente, Jerome Powell anunció el cambio a un objetivo de inflación promedio, es decir, el objetivo ya no era no superar el 2%, sino no superarlo en un ciclo largo de tiempo, que además no especificó.
Básicamente, esto significa que la FED ahora puede mantener las tasas de interés en cero durante un período de tiempo significativo, incluso con el IPC por encima del 2%. En otras palabras, la FED elevó efectivamente su objetivo de inflación, pero en realidad no sabemos cuál es dicho objetivo.
Con estas tendencias llegamos a la famosa ventana de overton, donde la FED quiere claramente transformar en posible lo imposible, es decir, que poco a poco el conjunto de la sociedad acepte una inflación del 3 o 4% como algo positivo.
No os quepa duda de que nos dirigimos como ovejas hacia ese nuevo objetivo, pero no se preocupe ciudadano, ¡esto es bueno para usted!