
Es evidente que la inflación preocupa cada vez más a los Bancos Centrales, a pesar de que la mayoría sigue abogando por un discurso dovish de cara a la galería. Una cosa son los hechos y otra las expectativas que se mandan al mercado.
Son varios factores los que traen la voz de alarma.
En primer lugar, la escasez de trabajadores amenaza con seguir subiendo salarios y estos, a su vez, los precios de consumo, en una espiral peligrosísima. Como vemos en el siguiente gráfico, los salarios llevan, desde el año pasado, involucrados en una tendencia alcista muy llamativa que, a pesar de ir siempre por debajo del IPC, están reduciendo los márgenes de muchas empresas, las cuales, tendrán que pasar el sobrecoste al precio final sino quieren verse en graves problemas.
En esta espiral, los más perjudicados son los parados, ya que ven como sube todo de precio sin mejorar su renta disponible. La perdida de poder adquisitivo para este sector está siendo dramática.
Es totalmente necesario dejar de cebar el gasto agregado con políticas monetarias y fiscales tan expansivas.
También preocupan los índices de precios de producción -IPP-, que siguen disparándose en las principales economías, dejando un escenario muy sombrío. Con esto hay dos opciones, las empresas trasladan los mayores costes al consumidor y el IPC explota o las empresas asumen los sobrecostes y los márgenes de las mismas implosionan. Ambos caminos tienen un final muy peliagudo.
En esta línea, os dejo un gráfico que ejemplifica muy bien el problema al que hago referencia. Fijaros la divergencia que se está produciendo entre el precio de los fertilizantes y el precio de los alimentos.
Tiene muy mala pinta y, desafortunadamente, el precio seguirá aumentando debido a la fuerte crisis energética en China, uno de los mayores productores, que casi prohibió la exportación de fertilizantes nitrogenados, afectando, principalmente, a India, el mayor importador mundial.
Estamos ante burbujas globales y escasez incipiente en muchos nichos económicos. Esta situación no ha llegado de la noche a la mañana, es un ciclo madurado desde la gran crisis financiera en el año 2009 y que está estallando en la actualidad, aunque sólo hemos visto la punta del iceberg.
El aumento de los precios de los alimentos podría causar grandes disturbios en los países pobres con todo tipo de implicaciones geopolíticas. Al final, todo se reduce a una política imprudente del banco central.
Todo ciclo de expansión monetaria y laxitud crediticia crea inevitablemente burbuja de activos (vivienda/mercados financieros). Y estos ciclos finalizan con fuertes ajustes bursátiles y crisis económicas. Quien entiende un poco de economía sabes que esta vez no es diferente.