
Los activos monetarios, sean moneda FIAT, metales o ahora las criptodivisas, son productos muy complejos de analizar desde el punto de vista de la inversión, ya que no generan riqueza o flujos de caja, pero no por ello, dejan de ser activos muy valiosos para la sociedad, con un tremendo valor para el mercado.
A día de hoy está en boca de todos el futuro del dinero, ya que el experimento FIAT en el que llevamos inmersos los últimos 50 años empieza a tambalear al sostenerse sobre unos cimientos de deuda muy frágiles. Por su parte, el patrón oro ya fue manipulado en el siglo XX por unos gobiernos sin ninguna intención de volver al mismo. Por ello, sólo una tecnología disruptiva como Bitcoin puede cambiar el panorama, a pesar de la dificultad inmensa que ello requiere.
De esta manera, es indudable que tanto el oro (tangible) como Bitcoin (intangible) tienen un importante valor. Recordemos que fue ilegal que los estadounidenses poseyeran oro durante unos 40 años, desde mediados de la década de 1930 hasta mediados de la de 1970. En algunos lugares hoy en día, es ilegal minar y hasta poseer Bitcoins. Es evidente que los gobiernos los consideran peligrosos al ser contrapesos contra su monopolio monetario. ¿Cómo es posible que algo inútil o sin valor sea a su vez tan peligroso? Las cosas inútiles rara vez se prohíben y, en cambio, se pueden ignorar con seguridad mientras avanzan hacia el olvido con el tiempo.
Pero los Estados ven la amenaza. La planificación requiere de una centralización y, por ello, los gobiernos están acelerando las CBDC (central bank digital currencies). Y hasta que lleguen, deben seguir fomentando sustitutos monetarios (deuda) como principal dinero. En este entorno, casi cualquier mecanismo con el que podamos intercambiar valor, de una manera líquida y fungible, requiere procesamiento / verificación por parte de un tercero centralizado, y ese tercero puede espiar la transacción o bloquearla. El efectivo físico, los metales preciosos y las criptomonedas son las excepciones, donde se pueden mantener y negociar fuera de cualquier tercero custodio o verificador centralizado.
Este detalle es importantísimo, tanto por la libertad como la flexibilidad que ofrecen. Nos dirigimos a un Gran Hermano Monetario y tanto el Oro como Bitcoin van a ser los últimos oasis de libertad financiera. ¿Qué valor le dais a eso?
Destacar que ambos activos, a su vez, cogen gran importancia como refugio frente al sistema de tipos negativos al que nos dirigimos. El futuro es cobrar por el ahorro, por muy surrealista que suene. Hemos interiorizado tanto la premisa keynesiana del gasto como motor de la economía, que vamos a acabar luchando contra cualquier posibilidad de ahorro. Y la única manera de escapar a tal expolio será con dinero no centralizado. Puesto que el efectivo depende de los Bancos Centrales y le quedan muy pocos años de vida, tenemos que empezar a pensar en los metales o las criptodivisas. Por tanto, la proliferación de las CBDC será uno de los mayores catalizadores de precio de dichos activos.
Durante el siglo pasado, las monedas más fuertes, como el franco suizo y el dólar estadounidense, perdieron más del 95% de su valor. La moneda promedio perdió más que eso, como alrededor del 98-99%. Las peores monedas perdieron el 100% de su valor.
Incluso en un entorno menos extremo y más reciente, el dólar perdió alrededor del 40% de su valor frente a la inflación oficial de precios al consumidor desde el año 2000.
La única forma de contrarrestar esta brutal devaluación sin asumir riesgos altos ni perder liquidez es mantener efectivo en un banco para ganar intereses y, por lo tanto, involucrar a una contraparte. En décadas particularmente inflacionarias, el interés a menudo no es suficiente para mantenerse al día con la inflación. Es decir, sólo asumiendo riesgos añadidos, tienes la posibilidad de mantener el valor de tus ahorros (de tu trabajo). Esta es la barbaridad de sistema que hemos creado.
Dentro de esta radiografía, los viejos (oro) y nuevos (Bitcoin) activos monetarios duros tienen un valor indiscutible, independientemente de no dar flujos de caja. La economía va avanzando y los inversores nos tenemos que adaptar para dar cabida a los nuevos players que van apareciendo.
Artículo de opinión: Por Jose Basagoiti (@jose_basa)