
Inflación, la palabra más escuchada en los medios financieros en los últimos tiempos. Toda la economía pendiente de los datos del IPC y del PCE, cuyas lecturas son medidas al detalle ya que pueden ser los detonantes de un cambio en la política monetaria global y, por tanto, en el ciclo alcista de mercado actual. Tanto el mercado de renta variable como de renta fija están sostenidos, desde hace años, por la flexibilización cuantitativa y el aumento imparable de los balances de los bancos centrales, acompañado del abaratamiento histórico del precio del dinero en prácticamente todo el mundo. Un giro en estas líneas puede tener consecuencias muy llamativas en la economía, reflejadas con casi total seguridad con un crash bursátil.
En la última comparecencia ante el congreso, Jay Powell, presidente de la Reserva Federal, dejo titulares muy interesantes. En primer lugar, Powell quiere que tengamos fe en que después de años de hacer lo que es políticamente conveniente para el Tesoro, la FED finalmente dejará la política a un lado y considerará la salud a largo plazo de la economía, independientemente de las consecuencias económicas y financieras a corto plazo, para devolver la inflación al 2%. Sin embargo, su credibilidad está bastante degradada, porque, entre otras cosas, testificó que la economía estadounidense tiene una fortaleza envidiable y al mismo tiempo que la misma economía necesita apoyo y estímulos históricos. ¿Qué sentido tiene esta contradicción?
Si Powell hablara con sinceridad, le diría al Congreso que la inflación es un gran problema pero que nadie quiere resolver, ya que requiere recortes en el gasto público, colapso de los precios de los activos, otra crisis financiera y una depresión. Así que lo mejor es seguir mintiendo y el congreso fingir que le cree. Vivimos en una época de proparnda política y económica como hace mucho tiempo que no veíamos.
Y es que el discurso de ambos va bailando en función de las circunstancias, primero diciendo que no hay inflación, luego asegurando que es un pico transitorio y, ahora, ya hay voces que giran hacia que “la inflación es buena”. Neolenguaje Orwelliano.
Powell además dijo que la FED no piensa en el costo adicional para el Tesoro de los EE UU al financiar la Deuda Nacional de cerca de $ 30 billones cuando decida aumentar las tasas de interés. Eso es una mentira. Mantener bajos los tipos de interés y, por tanto, de la deuda del gobierno, es uno de los principales factores motivadores detrás de QE. Por desgracia, cada vez existe menos independencia entre banca central y gobierno, y cuando el dinero es politizado, los problemas siempre llegan.
Sin embargo, algunos mienbros de la FED están modificando ligeramente el discurso y se empieza a oir que, si la inflación demuestra no ser transitoria, la entidad hará lo que sea necesario para asegurarse de que sí lo sea, independientemente de los efectos negativos en la economía, el empleo, el presupuesto federal o los mercados financieros. ¿Y si dice la verdad?
En ese caso, preparémonos para curvas, ya que las consecuencias del pinchazo de una de las mayores burbujas de la historia pueden ser terribles.