
La política monetaria moderna lleva tiempo en un callejón sin salida, sus medidas no sirven para estimular la economía real, ya que cada vez se necesita más deuda para lograr menos crecimiento y, paralelamente, encuentran un choque entre sus dos otros cometidos, estabilidad de la divisa y estabilidad bursátil. Controlar lo primero implica un potencial crash en lo segundo -un pinchazo de la burbuja que ellos mismos han creado-
La espiral es la siguiente. Los Bancos Centrales emiten masa monetaria llenando las reservas de los bancos, pero estos no prestan ese dinero -trampa de liquidez- La masa monetaria aumenta, pero la velocidad del dinero cae.
En el siguiente gráfico se puede ver como disminuyen los prestamos a pesar del tremendo aumento del balance del Banco Central.
Eso sí, los bancos aprovechan esas reservas como garantía para operaciones financieras de riesgo, llevándose importantes beneficios sin asumir un riesgo real. La consecuencia paralela es que inflan los mercados sin fundamentales detrás.
Se puede decir, en parte, que los bancos privatizan beneficios y socializan pérdidas, ya que disfrazan el riesgo con el Banco Central como prestamista de última instancia. O lo que es lo mismo, con el tenedor de divisa como prestamista de última instancia.
Esto está abriendo una brecha enorme entre economía y mercados financieros. El equilibrio entre precio y cotización clásica ya no existe, por eso indicadores como el PER ya no tienen sentido.
El gran problema actual, del que nadie habla, es esta hiperinflación de activos tan brutal que estamos viendo. Señores, en el año 2009 teníamos al SP500 en los 700 puntos. Con 10 años de Q4 lo tenemos en los 4.400 puntos.
¿Pero es el QE una política que se pueda mantener a largo plazo? No olvidemos que la monetización de la deuda es una herramienta denostada por la mayoría de la academia económica y capaz de destrozar divisas en pocas décadas.
Y es tan bestia la situación, que a pesar de focalizarse la mayoría del M2 en los mercados financieros, también está llegando al IPC, una cesta manipulada y donde muchos productos tienen unas fuerzas deflacionarias tremendas.
Es difícil mantener la confianza en una divisa que ha perdido la perspectiva económica y sólo se rige por intereses políticos. La desdolarización global está en curso. Muchos Bancos Centrales ahora son vendedores netos de deuda USA.
Y la confianza se pierde mucho más rápido de lo que se consigue.
Este mes de agosto se cumplen 50 años con el patrón dólar, 50 años desde que Nixon eliminó por completo la convertibilidad a oro. Han disfrutado mucho tiempo de privilegios, pero se acaba el ciclo.
Y ante la nueva era CBDC, con el yuan digital como moneda hegemónica y con el riesgo de q el modelo chino se instaure en todo occidente, nos queda, a los más románticos, apoyar y apostar fuerte por Bitcoin.