
Los NFTs y las finanzas descentralizadas (DeFi) podrían llevarnos a una revolución en la manera de entender la relación entre lo online y lo offline, lo material y lo virtual. La capacidad de los NFTs de convertir en activos digitales, listos para cotizar en los mercados, cualquier bien físico o digital, podría significar una gran transformación del sistema financiero global.
Es la fusión de los NFTs con las DeFi lo que marcará el camino hacia ese nuevo sistema financiero. Ya estamos viendo cómo bienes que representan obras de arte, música, fotos, casas o zapatillas se revalorizan en mercados secundarios.
Es como si, de repente, la definición que veníamos escuchando desde hace años: blockchain es el internet del dinero, cobrase sentido planetario. Google y Facebook han utilizado los contenidos digitales que el mundo ha volcado en la red como materia prima para convertirse en los gigantes tecnológicos que son. Quizá, en un futuro no lejano, cuando los contenidos digitales circulen por la red como NFTs más evolucionados, cada uno de nosotros reciba un micropago por su uso. Igual que los artistas reciben royalties cada vez que su obra en NFT se revende.
De alguna manera, los NFTs podrían cambiar la relación subordinada de los usuarios con las grandes plataformas tecnológicas.