
Vamos a tartar de aclarar un tema que genera mucho debate en la comunidad inversora, el relacionado con el uso de los gráficos Price Return o Total Return para nuestros análisis.
Casi todos nosotros, estamos acostumbrados a mirar los índices en la modalidad “price return” que no incluye el valor de los dividendos en la cotización, a diferencia de los “total return” que sí contemplan la reinversión de los dividendos que reparten periódicamente las empresas que forman parte del selectivo. Por lo tanto, lo segundos son más honestos a la hora de representar el comportamiento real de mercado.
Sin embargo, el DAX 30 es el único entre los principales índices bursátiles del mundo que es por sí mismo un índice Total Return, el resto son Price return. Entonces, ¿todos muestran una imagen “falsa” de la situación de mercado?
Pues sí, rotundamente sí.
Los gráficos sin dividendos no muestran la rentabilidad real que proporciona ese mercado, pueden tener utilidad para cierto análisis técnico de corto plazo o estudio del volumen (nosotros, de hecho, los usamos para eso) pero jamás para examinar rendimientos o mejora del poder adquisitivo. Y mucho menos tiene sentido comparar, por ejemplo, el DAX30 (que es TR) con el IBEX35 (que es PR), algo que hacen muchos analistas. Es como comparar churras con merinas.
El DAX siempre va a tener mayor rentabilidad, en torno al 4%, que es de media lo que dejan los dividendos.
Con esto, muchos os preguntaréis, ¿Por qué no son todas las bolsas incluyen rendimiento total? Pues es una pregunta que me he hecho muchas veces, las malas lenguas contestarán que es para que los gestores de fondos tengan mejor comparación con su benchmark, aunque, hoy en día, ningún inversor con cierta experiencia va a caer en esa trampa. Lo que es evidente, es que los dividendos no se pueden obviar o pasar por alto, fijaros la diferencia entre el IBEX 35 o el IBEX 35 TR:
Como veis no tiene nada que ver.
De hecho, para análisis económicos detallados, el único gráfico que nos tendría que interesar, es el “real total return” que incluye la variable de la inflación. Sin esa variable, hablar de rentabilidad real o mejora del poder adquisitivo, tampoco tiene ningún sentido.
Un ejemplo muy claro es la bolsa venezolana (IBVC), donde el año pasado vimos subidas de casi 1000% pero con una inflación mucho mayor, por lo que realmente, el que hubiera invertido en acciones del índice, estaría perdiendo poder adquisitivo. Las subidas, por tanto, pueden engañar al ojo.
En modalidad “real total return” ese grafico hubiera sido bajista, mostrando la variación real del poder adquisitivo del inversor.