
Este próximo jueves tenemos reunión del BCE y dato de inflación de EEUU. Fecha marcada en todo calendario de inversión. Y existe mucha prudencia en la comunidad inversora, sobre todo, frente al dato de inflación, ya que una nueva cifra elevada, a pesar de poder justificarse por el efecto base, podría causar mucho pánico en el mercado, tanto de renta variable como de bonos.
Ante estas tensiones, la Reserva Federal ya ha empezado a actuar. En primer lugar, con las repos inversas, sacando liquidez del mercado. Ayer, éstas, marcaron un máximo histórico con el drenaje de 486.000 mil millones de dólares. Esto supone retirar en un solo día más de 3 meses de QE (10% de la masa monetaria inyectada el último año). Y, en segundo lugar, al anunciar que va a vender de aquí a finales de año todos los bonos corporativos y ETFs sobre bonos corporativos que tenía comprados. Estamos hablando de 13.700 millones de dólares que van a salir de su balance.
Es decir, están, por un lado, drenando liquidez, pero por otra parte mantienen los programas de compra de activos (tesoro e hipotecarios) intactos. Unos 120mil millones al mes. Por un lado, sacan liquidez, pero por otro siguen metiendo, todo para no asustar a las bolsas. Es como tener el grifo de la bañera abierto, pero con el tapón quitado, situación un tanto surrealista que refleja el tremendo pánico de los planificadores para no inducir el pánico en la comunidad inversora.
Recordamos que uno de los mandatos de la FED, quizá del que menos se habla, es la estabilidad financiera. Es decir, el Banco Central no sólo tiene que controlar la inflación y asegurar el pleno empleo, sino que también debe luchar por la estabilidad bursátil, algo que cada día parece más incompatible con los otros mandatos. Y en este contexto es donde vemos esta llamativa política monetaria, un tapering encubierto que no genera los titulares que sí provocaría políticas más convencionales.
Es probable que se mantenga por un tiempo la situación en estos términos y sólo se inicien políticas contractivas al uso a finales de año o principios del año 2022. En ese momento, es posible que el escenario de tapering se traduzca en una reducción gradual de 10.000 millones de dólares en las compras de T-notes en cada FOMC. Powell comentó que esta opción podría darse cuando Estados Unidos alcanzara al 75% de la población vacunada, pero al ir ésta más rápido de lo que todos pensábamos, es casi seguro que lo aplazará hasta el límite posible.
Parece evidente que tarde o temprano llegará el pánico a los mercados derivado de las políticas contractivas, como siempre el timing será lo más complicado de predecir. Lo contaremos en TradingPRO.