
Los rendimientos de los bonos siguen muy tranquilos, por debajo del 1,60%. Esto ha provocado que los valores growth y las FAANG hayan tomado de nuevo las riendas del mercado, deteniendo así la rotación hacia las acciones value que vimos en el primer trimestre. Como saben, las empresas de crecimiento se ven muy favorecidas por el crédito barato y la flexibilización cuantitativa.
Para algunos es una buena señal pues favorecería a la tecnología, para otros es mala señal, porque podría indicar que manos fuertes buscan refugio. En cualquier caso, la gran pregunta es si hemos visto pico en la operación de reflación, algo bastante dudoso, por lo menos, por el momento.
El impacto del estímulo fiscal parece estar subestimado. Un ejemplo de ello fue el aumento de cuatro puntos porcentuales en las ventas minoristas, que crecieron casi un 10% en marzo. Desde mi punto de vista, el impacto del “efecto base” no ha hecho más que empezar y las expectativas de inflación van a seguir tensionando el mercado.
Por lo tanto, a medida que se amplíe la reapertura, esperaría que las presiones sobre los precios se acumulen y los rendimientos de los bonos nominales aumenten, lo que impulsará la reflación. De esta manera, la FED tratará de controlar estos repuntes de las tasas nominales mientras la inflación sigue creciendo, lo que hará desplomarse las tasas reales.
Este escenario le favorece mucho al oro que, como saben, guarda una correlación inversa casi matemática con los tipos de interés reales. Y en este contexto de reflación e inflación, es el activo, sin lugar a dudas, mas favorecido.
En el gráfico adjunto, vemos la historia de los tipos de interés (a 10 años) en EEUU. Llevamos 3 décadas de tendencia bajista en el rendimiento y, con el nivel de deuda actual, la Reserva Federal no puede permitirse que la curva gire.
Con toda esta situación macroeconómica, no nos queda otra que ponderar nuestras posiciones en oro y plata y mantener los activos growth como principal peso en nuestra cartera de Renta variable. Los value deberán seguir unos meses más en el banquillo, aunque su momento está cerca.