Como el propio Elon Musk ha dicho, quien controle los memes controlará el universo.
Parece que nada, o casi nada, es igual que antes. Tampoco el poder. Ya no se ejerce desde la referencia a las tradiciones. Tampoco desde el carisma o las leyes. Parece ejercerse desde las redes sociales.
Tampoco utiliza órdenes, utiliza memes que reclaman la complicidad de los seguidores en comunidades digitales.
Desde su perfil en Twitter, Musk ha colaborado a que las cotizaciones de bitcoin y, sobre todo, de dogecoin, se dispararan. Una voz y la economía especulativa se acelera. Algo que enciende las alarmas sobre los poderes que se encuentran tras las criptomonedas, sobre lo que las hace subir y bajar.
¿Grandes fondos institucionales? ¿Temores ante nuevas crisis financieras? ¿Consejos desde medios de comunicación o perfiles específicos en redes sociales? ¿Propuestas de acción desde comunidades que interaccionan en esas redes sociales, como vimos la semana pasada con respecto a algunas criptomonedas?