
Mientras la masa monetaria no hace más que crecer en todo el mundo, al calor de las políticas expansivas de los Bancos Centrales, seguimos viendo problemas de suministro en muchos sectores y la confianza del consumidor hundida en prácticamente todas las economías.
Hay una cosa importante de entender, el dinero no es riqueza e imprimir masa monetaria no genera ningún valor añadido real a la economía, sólo diluye en más unidades monetarias los bienes y servicios generados por la sociedad.
No importa cuánto dinero imprima la Reserva Federal, no puede imprimir material real y esa es la cuestión clave. EEUU lleva mucho tiempo siendo financiado -déficit exterior- por el resto del mundo, especialmente China, que fabrica los bienes que ellos consumen a cambio de dólares. Pero esa ecuación tiene poco recorrido, ya que el dólar como moneda reserva, lo que llamó De Gaulle, el privilegio exorbitante, está en fase terminal.
La FED se ha convertido en el mayor demandante de deuda soberana del Tesoro americano, lo que es un claro indicador de la tendencia bajista de largo plazo que está sufriendo la demanda del dólar. La desdolarización será un proceso largo y doloroso para EEUU.
Un país no puede sostener un déficit exterior tan pronunciado mucho tiempo. Cuando China se empiece a cansar del dólar, se verá que EEUU lleva mucho tiempo viviendo de pura deuda. Es importantísimo ver el comportamiento de la demanda de dólares en próximos lustros, porque una caída significativa de la misma, puede suponer un shock terrorífico para Estados Unidos, una economía que se ha olvidado de generar riqueza real.
Muchos imperios han quebrado por caer en la impresión discriminada de moneda. Dejarse seducir por la falsa riqueza que proporciona el aumento de la masa monetaria es un hecho que lleva ocurriendo en la Tierra desde hace más de dos siglos, y es un hecho que siempre ha degenerado en consecuencias catastróficas para todos los que lo llevaron a cabo.
El dinero no es riqueza. Este es un concepto que se debería explicar en todos los colegios del mundo. La riqueza son los bienes y servicios que todos nosotros somos capaces de generar y tenemos que distinguir muy claramente los conceptos.
El dólar no es más que un trozo de papel, antes respaldado por oro y ahora por deuda. La ventaja del oro es que es un activo finito, con oferta limitada y con valor real. Cuando se abandonó el patrón oro, la divisa pasó a estar respaldada por deuda, algo que puede tener sostenibilidad si se tiene una política de endeudamiento saludable, pero ya sabemos todos el descontrol en el que ha caído el gobierno norteamericano desde hace años.
La confianza no es algo que se pierda de un día para otro, suelen ser procesos largos que se van gestando en varias fases.
Las tensiones inflacionistas actuales, el aumento extraordinario de la deuda soberana y la posición vendedora de dólares de Bancos Centrales como Rusia o Japón son indicios de la fase terminal. Las personas que más sufren la inflación, por lo general, son los trabajadores. Los salarios reales caen como resultado de la inflación. Los salarios nominales pueden aumentar, pero los salarios reales tienden a caer haciendo perder poder adquisitivo, sobre todo, a las clases medias, que son las que más afectadas se ven por el aumento de los precios al consumidor. Y esto suele generar descontentos sociales. Muchas veces es en esta última parte donde salta la mecha.
El dinero es irrelevante. El dinero derivará su valor de la cantidad de bienes que se produzcan y parece que EEUU ha olvidado esto.