Entre $500,000 y $1 million. Eso fue lo que las cuentas de inversión de Donald Trump vendieron en ExxonMobil el mismo día en que anunció un alto el fuego en la guerra con Irán. La secuencia tiene miga por un detalle muy concreto: Exxon cerró en $163.91 antes del anuncio de esa noche y abrió la mañana siguiente en $153.52, un 6.5% por debajo.
No fue una venta aislada. Según las declaraciones financieras revisadas por CBS News y los registros presentados ante la Office of Government Ethics, durante la primera mitad de 2026 hubo compras y ventas por cientos de miles de dólares en Exxon, Chevron, ConocoPhillips y otras compañías de petróleo y gas.
Esas operaciones siguieron a lo largo de una guerra que disparó el crudo y dejó a las grandes petroleras de Estados Unidos ante uno de sus mejores momentos desde 2022. Ahí está el punto incómodo del asunto: mientras la geopolítica empujaba al sector, las cuentas ligadas al presidente mantuvieron actividad en ese mismo tablero.
El petróleo llenó la caja de las majors
Los resultados ayudan a entender por qué el foco se ha puesto sobre estos movimientos. ExxonMobil y Chevron ganaron juntas $26.5 mil millones en el segundo trimestre, impulsadas por la guerra con Irán y por las disrupciones en los flujos de petróleo a través del Estrecho de Hormuz, que tensaron tanto el precio del barril como los márgenes de refino.
Exxon declaró un beneficio neto de $14.5 mil millones, más del doble que un año antes y su mejor registro en cuatro años. Chevron firmó un beneficio neto récord de $12.2 mil millones, casi cinco veces el dato del año anterior. Más tarde llegó el giro político: Trump acusó a las petroleras de ganar “mucho dinero” y les exigió recortar los precios del combustible.

El movimiento no es menor. La Casa Blanca aprieta a las majors por el golpe al consumidor, mientras las cuentas vinculadas al presidente negociaron valores energéticos en pleno conflicto. No prueba por sí solo una intervención directa, pero sí deja una foto difícil de pasar por alto.
3,600 operaciones y una defensa cerrada
CBS News añade otra cifra que da tamaño al asunto: las cuentas de Trump ejecutaron alrededor de 3,600 operaciones en acciones y otros valores solo en el primer trimestre, por un importe de entre $212 million y $695 million. Los demócratas del Joint Economic Committee calculan que el valor de sus posiciones en petróleo y gas pasó de entre $13 millones y $46 millones al arranque del año a entre $17 millones y $61 millones a mediados de agosto. Ese cálculo, eso sí, no incluye las operaciones realizadas durante 2026.
La magnitud también importa. Mover entre $212 millones y $695 millones en tres meses está a años luz de la cartera pasiva de un pequeño inversor. Son importes propios de una gran fortuna, y esa escala hace que cualquier coincidencia entre agenda política y movimientos bursátiles se mire con lupa.
La respuesta oficial ha sido clara. La Casa Blanca sostiene que Trump no dirige esas operaciones. El portavoz Davis Ingle dijo a CBS que la cartera está gestionada de forma independiente por entidades financieras externas mediante carteras modelo basadas en ordenador, y que ni Trump ni su familia pueden influir en el momento de compra o venta.
Hay otro dato de fondo. Trump no ha colocado sus activos en una blind trust, aunque la ley federal tampoco prohíbe que un presidente tenga o negocie acciones individuales. Sus posiciones energéticas siguen siendo una parte pequeña de una fortuna que Forbes estima en más de $6 mil millones. Pequeña, sí. Irrelevante para el debate político y para el mercado, desde luego que no.