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TradingPro•3 de noviembre de 2026

Tres escenarios para Wall Street tras las midterms de EEUU

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El mercado estadounidense llega a las elecciones de mitad de mandato con el paso cambiado. En las últimas sesiones ha empezado a salir papel, la fiebre por la inteligencia artificial ya no convence igual y el bono vuelve a poner precio al coste del dinero. QTR's Fringe Finance, en un análisis de Álvaro Basagoiti, plantea tres posibles desenlaces para Wall Street. El matiz no es menor: importa tanto quién gane como cuánto de ese resultado está ya descontado por el mercado.

La tesis de partida es agresiva, pero no nueva. Buena parte del fuerte repunte de los dos últimos años habría descansado sobre valoraciones exigentes, especulación alrededor de la IA, prácticas contables discutibles en algunos rincones del mercado y un Washington muy complaciente en materia regulatoria. El análisis cita incluso a Brasil como advertencia: cuando cambia el tablero político, también cambia la forma en que se percibe la inversión en un país.

Si ganan los demócratas, la reacción puede ir de tibia a dura

El escenario que más preocupa al autor es una victoria demócrata que Wall Street todavía no haya incorporado a los precios. Si controlan ambas cámaras del Congreso, o incluso solo la Cámara de Representantes, tendrían comités, capacidad para citar a declarar y margen para abrir investigaciones sobre sectores que se han beneficiado de la filosofía regulatoria de la Administración Trump. Y eso basta para mover las cotizaciones. No hace falta una gran ley para cambiar el ánimo del mercado: unas audiencias en el Capitolio y unas cuantas citaciones pueden ser suficientes.

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La lista de posibles damnificados es larga. Las criptomonedas aparecen en los primeros puestos, junto a las plataformas de intercambio, los emisores de monedas estables y las compañías con tesorerías muy expuestas al bitcoin. También los bancos y las firmas de crédito privado, por la presión que podrían sufrir en materia de capital, apalancamiento, concesión de préstamos y valoraciones poco transparentes. Las grandes tecnológicas y las compañías vinculadas a la IA tendrían que dar explicaciones sobre sus compromisos de inversión, sus prácticas de competencia y determinados criterios contables. El análisis incluye también a Elon Musk y sus negocios, además de las empresas energéticas, por las posibles restricciones en materia de permisos y regulación medioambiental.

Hay un segundo matiz. Si los inversores ya han empezado a ajustar sus carteras, una victoria demócrata podría provocar una reacción bastante más contenida o incluso cierto alivio al desaparecer la incertidumbre. J.P. Morgan recuerda que un Congreso dividido puede frenar nuevas ampliaciones del déficit al dificultar la aprobación de nuevos paquetes de gasto, algo que daría cierto respiro al mercado de bonos. Eso sí, Trump mantendría amplios poderes ejecutivos en materia de aranceles, comercio y política exterior. Para el banco, el riesgo más serio estaría en los posibles cierres del Gobierno y los enfrentamientos por el techo de deuda en 2027 y 2028. QTR, aun así, duda de que los segmentos más sensibles del mercado hayan incorporado todos esos riesgos a los precios. También ve margen para una rotación hacia las energías renovables, la biotecnología y la electrificación si el mercado empieza a mirar ya hacia 2028.

Si sorprenden los republicanos, Wall Street puede dispararse

El tercer escenario es el más alcista a corto plazo: que los republicanos retengan ambas cámaras contra todo pronóstico. Aquí el análisis no se anda con rodeos. Las criptomonedas podrían dispararse, los bancos y el crédito privado tendrían recorrido y las compañías más vinculadas a la Administración recibirían una nueva oleada especulativa. La lectura sería muy sencilla: dos años más de condiciones favorables, menos vigilancia desde el Congreso y vía libre para continuar con la desregulación.

QTR cree que esa combinación podría impulsar otra fase de euforia, incluso más intensa que la vivida durante los dos últimos años. Si, además, el conflicto con Irán avanza hacia una resolución duradera, la combinación de menor incertidumbre geopolítica y primas energéticas más bajas podría desencadenar un importante repunte de alivio. No sería la primera vez que el mercado celebra el bloqueo político o la continuidad de una determinada orientación política. El S&P 500 ganó un 26 % en 1995 tras el control republicano del Congreso durante la presidencia de Bill Clinton, subió un 13 % en 2011 con una Cámara de Representantes republicana frente a Barack Obama y avanzó un 29 % en 2019 con los demócratas controlando la Cámara bajo la presidencia de Donald Trump. J.P. Morgan añade otro dato: desde 1937, la bolsa ha registrado una rentabilidad media anual del 9,4 % con presidentes republicanos y un Congreso dividido.

La advertencia final va por otro lado, y ahí el argumento tiene peso. Ningún resultado electoral baja los tipos de interés, soluciona las posibles pérdidas en el crédito privado ni convierte en razonables unas valoraciones excesivamente elevadas. Las empresas de IA siguen teniendo que justificar sus enormes inversiones de capital y demostrar que pueden convertir sus beneficios en un flujo de caja sostenible. El mercado de bonos, al final, no vota. Por eso el análisis insiste en separar el primer movimiento de la sesión posterior a las elecciones del problema de fondo. La noche electoral puede mover mucho las cotizaciones. Los fundamentales, bastante menos.</p>

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