El número que pesa esta noche en SpaceX no es $7.8 billion de ingresos. Es 911.5 million: las acciones que podrían aflorar al mercado con el desbloqueo del 6 de agosto. El papel se ha enfriado por ahí, pese a unas cuentas bastante mejores de lo previsto en su primer trimestre como cotizada, que corresponde al segundo trimestre de 2026.
La reacción lo dice casi todo. Tras un primer tirón en el mercado fuera de hora, la acción perdió gas y llegó a caer más de 1%, borrando las ganancias iniciales. Venía, eso sí, de subir casi 10% en la sesión regular, su mejor jornada desde junio. Cuando un valor corre así antes de resultados, cualquier excusa sirve para que entren ventas o, al menos, toma de beneficios.
Starlink pone el beneficio; la IA dispara el gasto
Las cifras del trimestre son sólidas. SpaceX ingresó $7.8 billion, frente a una estimación de $6.81 billion. El grupo redujo su pérdida operativa total a $143MM, muy por debajo de los $970MM de hace un año, y elevó el EBITDA total a $3.538BN, desde 1.214BN. El detalle importa: Connectivity, donde se encuadra Starlink, sigue siendo el único negocio rentable. Aportó $4.291BN en ventas y un ingreso operativo de $1.656MM, frente a $923MM un año antes.
La IA ya tiene tamaño. Facturó $2.561BN, muy por encima de los $737MM del mismo periodo del año pasado, y su EBITDA pasó a $1.146 billion desde una pérdida de $276MM. También mejoró su pérdida operativa, que quedó en $1.26 billion, mejor que la pérdida estimada de $2.39 billion. Ahora bien, ese salto no sale gratis. El capex total se fue a $18.369BN, por debajo de la mediana de $18.58BN, sí, pero muy por encima de los $10.1 billion del primer trimestre y de los $2.825BN de hace un año.
La parte más llamativa está en IA: $15.828 BN de inversión, el 86% del capex del trimestre y por encima de la estimación de $13.09BN. El mensaje es bastante claro. La compañía está monetizando acuerdos de capacidad de computación y presume de varios Cloud Services Agreements por $14.1 billion en ventas contratadas, además del lanzamiento de Grok 4.5 en julio. Pero la factura para levantar esa infraestructura sigue siendo gigantesca.
En el negocio espacial, la lectura es más áspera. El segmento Space facturó $962MM y registró una pérdida operativa de $205MM, peor que los $93MM de hace un año. Starship avanza en lo técnico, aunque sigue tragándose dinero. SpaceX completó en mayo el Flight 12 de Starship V3 y, ya después del cierre del trimestre, el Flight 13 en julio, con despliegue de 20 production V3 satellites, relight en vuelo de un motor Raptor y el splashdown más suave hasta la fecha. El coste también avanza: los gastos totales del segmento Space subieron $389 million interanual por la aceleración del I+D.
El balance, eso sí, da margen de sobra. SpaceX cerró el segundo trimestre con $100B entre caja, equivalentes y valores, y con un backlog de $47.5B. A eso se suman más de $6 billion en contratos plurianuales del Gobierno de Estados Unidos para Starshield. No es un detalle menor. En una compañía con tres motores a la vez, el respaldo público sigue teniendo mucho peso.
Lo que falta en la presentación también llama la atención. No hay guía de ingresos, costes o capex, ni un calendario preciso sobre próximos vuelos de Starship, la cadencia de lanzamientos o los tiempos de despliegue de V3 Starlink y del sistema Starmind AI data center satellite. Con ese vacío, el mercado se queda con dos referencias muy concretas: una acción que sigue lejos de los $135 de la OPV y un desbloqueo inminente que puede soltar mucho papel en muy poco tiempo. El mercado de opciones ya descontaba un movimiento de alrededor del 15% tras las cuentas. Vista la primera reacción, la volatilidad aún no ha dicho la última palabra.