
De cotizar por encima de $220 a rozar los $119 en apenas unas semanas. El giro en SpaceX ha sido brusco, en un movimiento bastante predecible que llega después de una salida a bolsa rodeada de más expectación que resultados. Ahora todo queda pendiente de un catalizador muy concreto: el vuelo 13 de Starship, previsto tan pronto como este jueves.
La acción rebotó el martes tras ese mínimo del lunes, en un movimiento claramente ligado al nuevo intento de lanzamiento. El mercado está comprando tiempo, o al menos dejando de soltar posiciones a la espera de una prueba que puede marcar el tono inmediato.

Gráfico elaborado por TradingPRO. Nuestra 1º zona de compra está en los 112 dólares.
SpaceX venía de sufrir presión extra desde el pasado jueves, cuando tuvo que cancelar en el último momento el decimotercer vuelo de prueba.
El motivo del aborto fue técnico y nada menor. Cuatro de los 33 motores Raptor del propulsor Super Heavy no llegaron a encenderse, lo que activó una parada automática. Elon Musk explicó en X que, para garantizar un buen vuelo, retirarán y sustituirán dos Raptors. No hay mucho margen para adornar la situación: cuando una historia bursátil tan caliente depende tanto de una demostración operativa, cada contratiempo pesa doble.
Hay otro factor que llama la atención. Este será el primer lanzamiento de Starship con SpaceX ya cotizando como empresa pública. Hasta ahora, seguir los avances o tropiezos del programa espacial era una cuestión industrial y reputacional; desde este momento también es una variable directa para accionistas y bonistas. Eso cambia mucho las cosas. Un vuelo limpio puede ayudar a recomponer la confianza. Otro fallo probablemente metería más presión sobre un valor que ya llega tocado.
No solo está sufriendo la acción, el crédito también ha empezado a enfriarse, y conviene no perderlo de vista porque suele ser un termómetro menos dado al entusiasmo que la renta variable. SpaceX colocó $25 billion en bonos repartidos en cinco vencimientos. Entre ellos figuran $3.5 billion en notas al 6.65% con vencimiento en 2056, que han ido bajando de forma sostenida desde que empezaron a negociarse en secundario.
Esa divergencia entre la narrativa tecnológica y la reacción del mercado financiero empieza a ser visible. Wall Street mantiene un tono ampliamente favorable con el valor, pero hay grietas.
Morningstar's (de momento) aparece como la única firma con recomendación de Sell. Sorprende que ese escepticismo sea tan minoritario después de un arranque bursátil bastante peor que el de otras grandes salidas al Nasdaq en sus primeros días y semanas.
La pregunta ya no es si Starship sigue siendo clave para SpaceX. La pregunta es si un solo lanzamiento puede poner suelo a una acción que ha perdido casi la mitad desde sus máximos.
Esa referencia máxima llegó el15 de junio, durante un gamma squeeze que llevó brevemente las acciones por encima de $220 en negociación nocturna. Desde ahí, la corrección ha sido severa y ha dejado al descubierto cuánto había de euforia táctica y cuánto de convicción real entre las manos fuertes.
El jueves hay examen. Para SpaceX, para Starship y para una cotización que necesita algo más que relato para estabilizarse.