
Del -3% al +5% en cuestión de minutos, así de violenta fue la reacción a las cuentas de Nvidia fuera de hora. El mercado abrió con ventas pese a un trimestre que volvió a batir al consenso con holgura, pero cambió de idea cuando empezó la conference call y el CFO habló de una subida de ingresos de “cerca del 70%” en el ejercicio fiscal 2028. La exigencia es máxima en esta compañía.
Los números del segundo trimestre fiscal daban, sobre el papel, para algo más que un susto: beneficio por acción ajustado de $2.22 frente a $2.09 esperados e ingresos de $96.22 billion frente a $92.38 billion.

El corazón del negocio siguió disparado. Data Center aportó $89.02 billion, por encima de los $85.86 billion previstos, e Hyperscale llegó a $48.71 billion frente a $43.55 billion. El lunar estuvo en AI Clouds, con $40.31 billion frente a $41.96 billion.
Entonces, ¿por qué las ventas al principio? Por el margen. Nvidia cerró el trimestre con un adjusted gross margin del 75%, justo en línea con lo esperado, pero la guía para el tercer trimestre apuntó a 73.5%-74.5%. El consenso estaba en el 75% y algunas estimaciones se iban hasta el 76.5%. Cuando una compañía viene de acostumbrar al mercado a superar sus propias marcas, un paso atrás ahí pesa mucho más que un "batir" en ingresos.
La propia previsión de ventas para el tercer trimestre ya era potente: $108 billion (+/- 2%), por encima de los $104 billion que manejaba el mercado. Eso sí, la compañía aclaró que esa guía no asume ingresos de centros de datos procedentes de China. La vuelta llegó después, con dos elementos que ayudaron a barrer el miedo a los márgenes: el compromiso de Amazon de usar muchos más productos de Nvidia y el mensaje del CFO sobre ese crecimiento de ingresos cercano al 70% en el ejercicio fiscal 2028, muy por encima de los rumores de 40%-50% que circulaban, según recogió Bloomberg.
La historia operativa sigue girando alrededor del hardware más caro. Nvidia explicó que el salto del 117% en centros de datos vino impulsado por el despliegue de Blackwell Ultra. El siguiente capítulo es Vera Rubin. La compañía acumuló inventario para su lanzamiento en el tercer trimestre fiscal y dijo que la plataforma ya está entrando en plena producción. Dicho de otro modo: la guía de $108 billion sería el primer trimestre en el que Rubin empezaría a aportar ventas de forma relevante. Llama la atención que ese estreno llegue justo cuando asegurar memoria sale mucho más caro que hace un año.
Hay otro frente que el mercado no pierde de vista. Los compromisos futuros de suministro más que se duplicaron en un solo trimestre: $279 billion frente a $119 billion. Nvidia lo vincula sobre todo a asegurar memoria. No son costes ya reconocidos, pero sí dinero comprometido con proveedores para blindar componentes y capacidad durante los próximos años. El reparto impresiona: $92 billion para el resto de este ejercicio fiscal, $87 billion para FY28 y $88 billion para FY29.
Tampoco pasó inadvertido el balance comercial. En la conference call se subrayaron unas cuentas a cobrar de $63.1B en 60 días de plazo, frente a 45 días en el trimestre anterior, por la ampliación de plazos de pago en grandes contratos a varios trimestres con ciertos clientes de grado de inversión. Sorprende porque apunta a una demanda fortísima, pero también a una estructura financiera cada vez más exigente para sostener el ritmo.
Así que la foto final deja dos lecturas. La primera: Nvidia volvió a ganar por goleada en ingresos y beneficio. La segunda: el mercado ya no compra cualquier "batir" sin mirar la letra pequeña. Quiere crecimiento extremo y márgenes casi intactos al mismo tiempo. Esa combinación es la que explica que el valor pasara del castigo inicial a la remontada en la misma tarde.

En TradingPRO entramos en el valor el martes, esperando una buena guía y apoyados en una estructura técnica muy fuerte.