
Once de los doce distritos de la Reserva Federal reportaron crecimiento entre finales de mayo y junio. Solo San Francisco se quedó plano. El movimiento no es menor, porque en el informe anterior la actividad avanzaba en diez distritos, uno estaba estable y otro caía.
El nuevo Libro Beige, elaborado esta vez por la Fed de Chicago, refuerza el sesgo duro que ha ido recuperando el banco central. La economía estadounidense sigue expandiéndose a un ritmo entre ligero y moderado, sí, pero lo hace con una mezcla bastante reveladora: consumo que aguanta sin alardes, manufactura sostenida por los centros de datos y una inflación que afloja poco a poco sin desaparecer del todo.
Hay una foto muy clara del consumidor. Gasta, pero mira más el precio. El informe recoge que el gasto subió ligeramente, aunque las subidas de precios, sobre todo en combustible, frenaron ventas en otras categorías. En varios distritos se detectó menos tirón en productos discrecionales y más búsqueda de alternativas baratas. Traducido a lenguaje de mercado: no hay sensación de euforia; hay ajuste fino en el bolsillo.
Eso también se ve en el motor. Los concesionarios hablaron de pocas novedades en ventas de coches, mientras creció el gasto en reparaciones porque los consumidores están estirando más tiempo sus vehículos. Llama la atención que el turismo sí diera algo de aire, con algunos distritos beneficiándose de visitantes del Mundial.
Más empleo, pero sin tensión generalizada
El mercado laboral ofrece otra pista relevante. El empleo mejoró en balance: cinco distritos registraron aumentos modestos, moderados o sólidos, frente a solo uno en el informe previo. Los otros siete apenas mostraron cambios. No es un recalentamiento, pero sí una mejora respecto a la foto anterior.
La contratación avanzó en sectores como manufactura, construcción y comercio minorista. Aun así, sigue costando encontrar perfiles cualificados, especialmente técnicos y oficios especializados. Los salarios crecieron entre moderadamente y ligeramente según la zona, con algunas subidas ligadas a esa competencia por mano de obra preparada.
Y aquí aparece un detalle que el mercado seguirá de cerca: varias regiones señalaron que las empresas han elevado el uso de AI, ya sea para contratar y filtrar candidatos o para mejorar la productividad. En San Francisco, precisamente el único distrito sin crecimiento, las empresas mantuvieron plantillas estables pero siguieron invirtiendo en IA. Sorprende que ese esfuerzo tecnológico no venga acompañado aún de más pulso económico en la zona.
Precios al alza y márgenes más estrechos
La inflación no desaparece del radar. Los precios crecieron moderadamente en conjunto: nueve distritos hablaron de subidas moderadas, dos de crecimiento robusto y uno de avance ligero. La parte menos agresiva es que la subida fue igual o menor que en el periodo anterior en todos los distritos.
Ahora bien, las presiones siguen ahí. Subieron los costes no laborales en servicios, construcción y manufacturas por energía, transporte y materias primas. Algunas empresas vincularon ese encarecimiento al conflicto en Oriente Medio; otras apuntaron a los aranceles. Encima, varios contactos detectaron clientes más sensibles al precio final.
Ese cóctel aprieta los márgenes. Un par de distritos admitieron que sus precios de venta crecieron menos que sus costes de entrada. Papel complicado para muchas compañías: trasladar demasiado puede enfriar demanda; trasladar poco castiga rentabilidad.
Por sectores, la producción manufacturera avanzó entre modestamente y moderadamente en la mayoría de distritos, impulsada por pedidos ligados a centros de datos, maquinaria y defensa. También crecieron ligeramente construcción e inmobiliario, con mención expresa a nuevos proyectos vinculados a centros de datos. En energía aumentó la perforación de petróleo y gas pese a la reciente caída del crudo. La agricultura fue justo al revés: peores condiciones por menores precios de materias primas, mayores costes y crédito más duro.
La economía estadounidense sigue creciendo, pero lo hace con un consumidor mucho menos dado al exceso y con empresas que vigilan costes mientras meten dinero en productividad.
De cara a los próximos meses, el tono general sigue siendo expansivo. Los contactos esperan que la economía continúe creciendo, aunque con bastante incertidumbre alrededor del combustible. No parece un escenario para soltar posiciones por pánico ni para pensar que todo va lanzado. Más bien una economía que resiste, con rotación interna clara: menos capricho del consumidor, más inversión productiva y una Fed que encuentra argumentos para mantener firme su discurso.