
42 cents por acción frente a 21 cents esperados.
Con ese golpe encima de la mesa, Intel cambió el tono de una sesión muy tocada para la tecnología. Tras un día de castigo al sector por el gasto en capital de los hyperscalers y la lectura que dejó Alphabet, el fabricante de chips apareció después del cierre con unas cuentas del segundo trimestre mejores de lo previsto y devolvió algo de papel comprador a los futuros del Nasdaq.

Los números fueron claramente superiores al consenso. Intel anunció unos ingresos de $16.1 mil millones, por encima de los $14.42 mil millones que esperaba el mercado, y un beneficio ajustado por acción de 42 centavos, muy por delante de los 21 centavos previstos. El movimiento no es menor porque, según la propia información publicada, la compañía registró su ritmo más rápido de crecimiento de ventas en cualquier trimestre desde 2011.
La reacción fue inmediata. INTC subía alrededor de un 10% desde el cierre. Y no se quedó ahí: ese rebote servía también para levantar algo el ánimo en el resto del complejo tecnológico, con los futuros del Nasdaq al alza. En días como este, cuando el mercado venía buscando excusas para soltar posiciones en semis y grandes tecnológicas, unas cuentas así pesan.
Guía mejor de lo esperado y más gasto en capital
Intel tampoco se quedó corta con las previsiones. Para el trimestre actual, espera un beneficio ajustado por acción de 38 centavos sobre unos ingresos de entre $15.8 billion y $16.8 mil millones. Los analistas manejaban un consenso de $15.1 mil millones en ingresos y 27 cents por acción. Otra vez, por encima.
Lip-Bu Tan lo resumió en una idea muy concreta: la inteligencia artificial está disparando la necesidad de capacidad de cálculo. El consejero delegado afirmó que
“La IA está impulsando una demanda de capacidad de cómputo sin precedentes.”
También defendió que Intel está bien colocada para capturar crecimiento sostenible en su negocio de CPU a medida que ejecuta su hoja de ruta. Es un mensaje importante porque llega en un momento en el que el mercado sigue escrutando cada paso del grupo, tanto por su posición competitiva como por su intento de reconstruir credibilidad industrial.
A eso se suma otro frente clave: la inversión. Intel dijo que elevará su gasto en capital y apunta a un aumento “con sentido” el año que viene mientras acelera su transformación para fabricar chips para otras compañías. Ahí está una parte central del relato bursátil actual: no solo vender sus propios procesadores, también convertirse en una fundición relevante para terceros.
David Zinsner, director financiero, comentó a CNBC que el proceso de fabricación más reciente de la empresa, llamado 14A, va por delante del punto en el que estaban tecnologías anteriores en esta misma fase del ciclo. Es una señal que el mercado probablemente querrá seguir muy de cerca, porque la ejecución industrial aquí vale casi tanto como la cuenta trimestral.
La asignatura pendiente sigue intacta
Ahora bien, no todo quedó resuelto con este rally. Intel no desveló un gran cliente para su negocio de fundición, algo que siguen esperando tanto los inversores como los potenciales clientes. Y llama la atención porque ese nombre sería una validación potente del giro estratégico.
Dicho de otro modo: las cifras han salvado la noche para Intel y han dado oxígeno a todo el sector tecnológico tras una jornada complicada. Eso sí, falta todavía esa pieza que confirme que la apuesta fabril va atrayendo manos fuertes más allá del discurso.