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TradingPro1 de septiembre de 2026

HSBC alerta de más presión en materias primas por un 'super-squeeze'

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El cobre en Londres ya cotiza por encima de $14,700 la tonelada y el Brent ha rebasado los $101 por barril. No son dos fuegos aislados. HSBC cree que el mercado de materias primas sigue atrapado en un "super-squeeze" que mantiene el papel muy tensionado y deja más riesgo al alza que a la baja.

La foto encaja con lo que ya marcan los índices: el Bloomberg Commodity Index está en niveles de 2012, un máximo de 14 años, y el Quantix Commodity Index acaba de tocar un nuevo récord. La subida ya no va solo de energía. Se ha extendido a metales, agrícolas y materiales críticos, con un denominador común: la oferta física se estrecha mientras la demanda aguanta.

Paul Bloxham, economista jefe global de materias primas en HSBC, pone el foco en tres palancas. La primera es geopolítica. La guerra entre Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania siguen alterando flujos clave de suministro, desde el crudo hasta el grano. La segunda es el clima. La tercera, menos ruidosa pero igual de potente, es la demanda vinculada a la IA y a la electrificación.

Inventarios a la baja y una red de suministro cada vez más frágil

HSBC cree que el mercado ha evitado males mayores gracias al rápido drenaje de inventarios. Pero ahí está precisamente el problema: ese colchón no es infinito. El índice global de precios de materias primas sube un 18% en el año y un 24% interanual en agosto. Con ese telón de fondo, el banco ha elevado su escenario central: ahora espera una subida media del 22% en 2026, frente al 16% anterior, y precios planos en 2027, cuando antes veía un -7%. Su previsión para 2027 queda así un 14% por encima de la anterior.

Oriente Medio sigue siendo la pieza crítica. El estrecho de Ormuz permanece en gran parte cerrado y no está claro ni cuándo reabrirá ni en qué condiciones. Los ataques de los hutíes a barcos saudíes en el mar Rojo están alterando también el tráfico por Bab el-Mandeb. Mientras, la guerra entre Rusia y Ucrania, ya en su quinto año, ha golpeado con más fuerza el suministro de grano y de productos refinados como el diésel.

En petróleo, Estados Unidos ha exportado más mientras tira de sus reservas estratégicas y China ha importado bastante menos al hacer lo mismo con sus propios stocks. El movimiento no es menor. Cuanto más se alarguen las disrupciones, más cerca quedan los inventarios del llamado tank bottom, ese suelo a partir del cual el mercado pierde margen. En gas, Europa llega peor de lo deseable: las reservas están muy por debajo del objetivo tras un verano muy caluroso, algo que eleva el riesgo de precios altos en invierno.

La tensión tampoco acaba en el crudo. HSBC cita problemas de suministro en azufre, fertilizantes, aluminio y helio, además de derivados como combustible de aviación, nafta y diésel. Que el diésel vuelva a ver crack spreads de tres dígitos dice bastante del estrés en el sistema.

Luego está la demanda. El banco ve apoyo claro en la inversión en infraestructuras ligadas a la IA y en la electrificación. El cobre marca máximos históricos no solo por el tirón comprador, sino porque faltan nuevas minas y siguen apareciendo interrupciones en la oferta. En aluminio, eso sí, HSBC enfría algo el discurso: China domina la producción global y algunos cargamentos han logrado cruzar Ormuz, lo que limita el potencial alcista. En litio, el precio sube un 130% en el último año, pero ya asoma más oferta desde Zimbabue y Australia.

El clima añade otra capa de ruido. El Niño ya aprieta y el Southern Oscillation Index está en niveles extremos no vistos en más de dos décadas. Eso pone presión sobre la oferta agrícola, justo cuando fertilizantes, diésel y rutas marítimas llegan tocados por las guerras. El trigo lidera las últimas subidas en grano, mientras cacao y café también avanzan.

Hay un freno parcial: China. La corrección inmobiliaria, ya en su quinto año, pesa sobre mineral de hierro, carbón coquizable y acero. Aun así, Pekín ha anunciado planes de infraestructuras por unos RMB7 trillion dentro de la iniciativa 'Six Networks', un apoyo que puede sostener la demanda de materias primas pesadas. Para el mineral de hierro, además, pesan dos cambios: el China Mineral Resources Group centraliza las compras chinas y la mina de Simandou, en Guinea, va elevando producción.

En metales preciosos, HSBC admite que 2026 ha traído algo de respiro tras el gran rally de 2025: el oro llegó a más que duplicarse hasta su pico de enero de 2026, y luego los precios han cedido algo con la subida de los tipos, sobre todo en el tramo largo. Aun así, el banco sigue viendo apoyo por el riesgo geopolítico, la demanda de bancos centrales y la incertidumbre en bonos. Platino y paladio también podrían sostenerse por una oferta minera ajustada.

HSBC remata el argumento con su modelo estadístico COCCLES, que detecta una fase de "super-bull" en el ciclo de materias primas. No es una señal menor. Según el banco, cuando ese régimen arranca suele durar más que otros tramos del ciclo. Traducido a mercado: mientras la escasez física siga chocando con una demanda resistente, a las materias primas les costará soltar altura.

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