8.43% frente al 10% del S&P y al 19.8% de Buffett. Por ahí arranca de verdad la discusión sobre Jeremy Grantham, aunque el titular fácil haya sido otro: "Bitcoin? “It’s a zero”". El veterano gestor ha vuelto al circuito mediático con su discurso de siempre, muy crítico con las burbujas, con la fiebre por la IA y con buena parte de los activos que más papel mueven entre los inversores de crecimiento.
La pieza publicada por Mark Jeftovic en ZeroHedge no compra ese marco. Más bien lo cuestiona de raíz. Y lo hace atacando un punto sensible: el prestigio de Grantham como gran voz del mercado convive con un historial que, según los datos citados del GMO Global Asset Allocation Composite, arroja una rentabilidad media vitalicia del 8.43%. De esa cifra, además, 0.8% procedía de un acuerdo judicial extraordinario recibido en 2024. El contraste que plantea el autor es directo: Warren Buffett ronda el 19.8% y el propio S&P, el 10%.
El movimiento no es menor, porque Jeftovic no discute que Grantham haya sido eficaz preservando capital. Ahí le concede bastante. Su tesis es otra: en un mundo dominado por expansión monetaria, tipos reprimidos y crédito abundante, protegerse demasiado también tiene coste. Y ese coste, sostiene, se ha disparado desde la crisis financiera global de 2007-2009.
Grantham dejó varias frases que han corrido como la pólvora. A Stephen Bartlett, cuando éste comentó que estaba invertido en SpaceX, le soltó un seco “buena suerte con eso”. Sobre bitcoin fue aún más tajante: “va a cero”. Luego llegó el rifirrafe con Joe Kernen en CNBC, donde el presentador le echó en cara su infrarendimiento durante las dos últimas décadas: “Les has hecho un gran daño a todos los que te han escuchado durante los últimos veinte años.”.
Llama la atención que Jeftovic use precisamente esas intervenciones para construir una crítica más profunda. Cuando Grantham avisa de que llevamos en mercado alcista desde 2009 y remata con aquello de “Veamos cómo resiste todo esto cuando llegue el próximo mercado bajista.”, o cuando recuerda que Amazon se desplomó un brutal 92% tras la burbuja puntocom, lo que ve el autor no es prudencia sin más. Ve un error de modelo.
No discute las valoraciones, discute las reglas
La metáfora central del texto es bastante gráfica: inversores brillantes que han pasado toda su vida aprendiendo a nadar en agua... y de pronto descubren que ese agua se ha convertido en vapor. No es que sus cálculos anteriores fueran absurdos; es que las reglas físicas han cambiado. Trasladado al mercado: muchos gestores legendarios siguen aplicando esquemas pensados para otra era monetaria.
Para Jeftovic, ese cambio de régimen arrancó con la respuesta de los bancos centrales a la crisis de 2007-2009. Ahí sitúa el punto de inflexión: impresión masiva de dinero, represión financiera y expansión crediticia convertidas en rasgos permanentes del sistema. Su argumento es claro: mientras ese patrón siga vigente, cualquier corrección fuerte tenderá a ser "papelada" con nuevas rondas de liquidez.
Esa idea le lleva a una conclusión rotunda: puede haber caídas severas, sí, pero hablar del próximo mercado bajista como si fuera a comportarse bajo las viejas leyes quizá sea mirar por el retrovisor. Incluso usa Amazon como ejemplo incómodo para los bajistas estructurales: después de hundirse un 92%, quien compró justo antes del pinchazo estaría hoy ganando cerca de 4,642.7 %.
“Llevamos en un mercado alcista desde 2009; veamos cómo resiste todo esto cuando llegue el próximo mercado bajista.”.
No deja de ser paradójico. Grantham advierte del exceso y Jeftovic admite implícitamente que exceso hay. La diferencia está en qué hacen las manos fuertes cuando llega el miedo: antes limpiaban valoraciones; ahora esperan al banco central. Y eso cambia mucho las cosas.
No es una defensa ciega de bitcoin ni de la IA. Tampoco una invitación a ignorar riesgos. Es algo más incómodo: la sospecha de que medir activos exponenciales con una vara fiduciaria cada vez más deformada puede llevar a conclusiones engañosas. Ahí está el núcleo del debate. No tanto si hay burbuja —que puede haberla— como si los viejos mapas siguen sirviendo para navegar este mercado.