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TradingPro•20 de octubre de 2026

GM cae más del 6% pese a una recompra de $20 mil millones

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Ni un cheque de $20 billion ha servido para sostener el papel. General Motors se dejaba más de un 6% en el premarket del martes después de anunciar una nueva recompra de acciones de ese tamaño y de presentar unas cuentas del tercer trimestre que batieron las previsiones de Wall Street. Llama la atención que el mercado haya optado por soltar posiciones justo en una sesión que, sobre el papel, venía cargada de argumentos para lo contrario.

Las cifras, vistas en frío, son sólidas. GM ingresó aproximadamente $50 billion en el trimestre y obtuvo $4.1 billion de beneficio operativo ajustado, ligeramente por encima de lo que esperaba el consenso. El beneficio ajustado por acción alcanzó $3.70, frente a los $3.56 que manejaban los analistas. Y hay un dato que pesa mucho en esta historia: el flujo de caja libre del negocio de automoción se disparó un 40%, hasta $5.9 billion.

El problema es que el mercado mira menos el retrovisor y más la carretera que viene: coches caros, tipos altos y un consumidor estadounidense con menos margen para financiar la compra.

El buyback impresiona, pero no borra las dudas

Esa caja explica que la compañía haya decidido acelerar la devolución de capital al accionista. El nuevo plan por $20 billion llega después de otro de $6 billion anunciado este mismo año y de cerca de $29.5 billion ya recomprados desde 2023. La autorización más reciente, eso sí, está pensada para ejecutarse durante varios años.

GM también retocó su previsión de beneficio operativo ajustado para 2026. Ahora espera entre $14.5 billion y $15.5 billion, frente al rango anterior de $14 billion a $16 billion. El punto medio no cambia. Ahí hay una pista de por qué no ha entrado dinero nuevo con alegría: la visibilidad mejora algo en los extremos, pero el mensaje de fondo no sube un escalón.

El telón de fondo tampoco ayuda. El mercado del automóvil en Estados Unidos se está enfriando y vender vehículos de menor precio es cada vez más complicado por el coste de la financiación y por la presión sobre los presupuestos familiares. La demanda aguanta bastante mejor en los modelos caros, sobre todo pick-ups y SUV, lo que permite a GM defender rentabilidad aunque el volumen total de ventas vaya perdiendo fuelle. El movimiento no es menor: cuando una automovilística depende más del cliente con mayor renta para sostener márgenes, cualquier tropiezo en ese tramo se nota rápido.

Menos fe eléctrica, más camioneta y caja

La hoja de ruta de la compañía deja claro dónde cree que está hoy su dinero. GM está reforzando su negocio tradicional de pick-ups, con las rediseñadas Chevrolet Silverado y GMC Sierra previstas para más adelante este año. También quiere elevar la producción de modelos de gama alta con motores V-8, confiando en que los compradores con más poder adquisitivo sigan pagando una prima por vehículos grandes.

Hay cambio de tono. Hace no tanto, la historia de GM giraba con mucha más fuerza alrededor del vehículo eléctrico y la conducción autónoma. Ahora, tras varios tropiezos costosos, Mary Barra ha ido devolviendo el foco a los centros de beneficio de siempre. Al mismo tiempo, la empresa mantiene apuestas más selectivas en software para vehículos, sistemas avanzados de asistencia al conductor e incluso fabricación vinculada a defensa.

Fuera de Estados Unidos, la foto sigue siendo incómoda. El beneficio trimestral en China cayó un 60% respecto a hace un año, hasta apenas $32 million. Sorprende que un grupo del tamaño de GM llegue a una cifra tan estrecha en un mercado que durante años fue una de las grandes patas del sector.

Lo que está pasando con GM encaja, además, con una revisión más amplia en toda la industria. En los dos últimos años, varios fabricantes han recortado inversión en eléctricos, han retrasado lanzamientos y han tenido que digerir pérdidas tras comprobar que la adopción del coche eléctrico no avanzaba al ritmo prometido. Con vehículos persistentemente caros, tipos elevados y consumidores cada vez más tensionados, el sector ha vuelto a lo básico: proteger márgenes, generar caja y vender lo que de verdad tiene salida. El mercado, al menos hoy, ha preferido quedarse con esa parte del guion.

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