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TradingPro8 de agosto de 2026

El rescate del yen gana tiempo, pero no arregla el problema de Japón

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Más que el yen, aquí hay un mercado que quita el sueño a Washington: el de los Treasuries. La intervención coordinada que llevó al cruce de 163.65 a 159.09 y dio a la divisa japonesa su mayor avance semanal desde febrero ha servido para enfriar la urgencia, pero no para resolverla.

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Las intervenciones frenan el movimiento pero no cambian la tendencia. De hecho el precio ya ha recuperado parte del movimiento.

El Tesoro de EEUU avisó a varios bancos el 31 de julio, a través de la Fed de NY, de que estuvieran preparados para futuras actuaciones. Un día antes, las autoridades japonesas ya habían salido a sostener la moneda. Y el domigno 2 de agosto, Scott Bessent lo confirmó en X: hubo acción conjunta para frenar movimientos desordenados del yen, puede repetirse y la facilidad FIMA Repo debería ampliarse en los próximos meses. También respaldó los pasos de Japón y habló de una nueva fase de Abenomics bajo el gobierno de Takaichi.

La lectura es simple: el objetivo principal era evitar ventas forzadas de deuda estadounidense por parte de Japón. No hablamos de un actor marginal. Japón figura entre los grandes tenedores extranjeros de USTs, con más de $1T+. Si el yen se hunde y Tokio necesita defenderlo tirando de reservas, el riesgo es acabar soltando papel en el peor momento. Eso empujaría al alza las tires de EEUU en un tramo políticamente sensible.

El verdadero cortafuegos está en la FIMA

Ahí entra la FIMA Repo Facility. La mecánica es clara: Japón puede obtener dólares dejando Treasuries como garantía, en lugar de venderlos en el mercado abierto. Es una solución de fontanería monetaria, poco vistosa, pero útil a corto plazo. Reduce la necesidad de liquidar bonos y, de paso, contiene la presión alcista sobre la curva. Llama la atención que Bessent la señalara de forma tan explícita.

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De momento y a pesar de todo el alboroto, no hubo solicitudes de fondos en la facilidad de repos de FIMA por parte de Japón esta semana.

Bessent también dejó ver otra preocupación. El 4 de agosto recordó que un yen muy débil estuvo detrás del arranque de la crisis financiera asiática y defendió actuar antes de que el problema se contagie. Esa referencia no parece casual. Cuando un secretario del Tesoro habla de cortar una emergencia antes de que exista, está admitiendo que ve fragilidad alrededor.

El riesgo no desaparece, solo cambia de forma

Eso sí, frenar la caída del yen no arregla los desequilibrios que lo han empujado hasta aquí. Japón sigue arrastrando un problema de deuda pública y una divergencia de tipos frente a EEUU que no se corrige con compras oficiales de divisa. Si el BOJ no acompaña con normalización y disciplina fiscal, el mercado acabará poniendo a prueba la intervención. Y la historia dice que estos movimientos pierden pegada cuando dejan de sorprender.

Hay otro detalle que conviene no perder de vista. Un yen demasiado fuerte y demasiado rápido también puede hacer daño. El ajuste reciente implica un 5% de caída en USD/JPY, es decir, fortaleza del yen. Cuando ese movimiento acelera, el carry trade se encarece y aparecen liquidaciones. Ya ocurrió algo parecido en agosto de 2024, cuando un giro del 10% provocó volatilidad, sobre todo en la bolsa japonesa, con caídas de más del 10%. Este sería el "mal menor", por decirlo de alguna manera. Sin embargo, Bessent busca el equilibrio, no quiere un yen débil que obligue a vender bonos, pero tampoco una subida brusca que dispare llamadas de margen y castigue a los activos de riesgo.

Por eso el mercado ha recibido bien la maniobra en el muy corto plazo y, al mismo tiempo, mantiene intactas las dudas de fondo.

También circula una lectura más política aunque no compartida por los analistas de TradingPRO: ganar tiempo hasta las midterms y evitar un susto de mercado o un repunte de rentabilidades antes de tiempo. No sabemos que hay detrás con toda certeza, lo que es seguro es que de momento, lo que han hecho la Fed, el BOJ y el Treasury es comprar tiempo. No mucho más.

Ahora bien, la conclusión alarmante es que si los bonos USA ya no pueden venderse para obtener liquidez sin empeorar la propia crisis (mayor subida de rendimientos), es que han perdido totalmente su utilidad. ¿Estamos al inicio de la famosa ESPIRAL de deuda?

Os dejamos el video-análisis de Jose Basagoiti, economista jefe de TradingPRO:

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