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TradingPRO29 de junio de 2026

El reloj usado de lujo levanta cabeza, pero aún lejos del pico Covid

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Un Rolex usado que vuelve a rozar los $12,000 dice bastante del momento, no porque el mercado haya recuperado la euforia de la pandemia, sino porque empieza a quedar claro que la corrección ha encontrado suelo.

Eso es lo que reflejan los últimos movimientos del mercado secundario de relojes de lujo, uno de esos rincones donde la liquidez abundante primero dispara los precios y luego castiga el FOMO. Durante la era Covid, entre cheques de estímulo y tipos en cero de la Reserva Federal, las valoraciones se desbocaron. Después llegó el giro monetario: subidas agresivas de tipos para frenar la inflación y una digestión larga para los activos más sensibles al exceso especulativo. Los relojes usados entran de lleno en esa categoría.

Ahora el tono ha cambiado. El Bloomberg Subdial Watch Index, que sigue los precios de los 50 relojes más negociados por valor en el mercado secundario, marcó suelo en enerdo de 2025, hace alrededor de 1.5 años, y desde entonces encadena una trayectoria al alza. El movimiento es muy indicativo porque apunta a que las manos fuertes han dejado de soltar papel en bloque, aunque todavía no hay una recuperación uniforme.

En Rolex, el rebote se ve con claridad. El índice de Subdial para piezas usadas de la marca tocó fondo en torno a $11,000 en enero 2025 y desde entonces ha remontado hasta cerca de $12,000. También han subido los precios de segunda mano de Audemars Piguet, aunque en las fuentes por TradingPRO no se detallan cifras concretas de la mejora.

Recuperación sí, vuelta a máximos no

Si se baja al detalle, el mensaje es aún más claro: hay rebote, pero sin fiebre compradora.

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El Rolex Submariner Date, uno de los modelos más seguidos del mercado usado, hizo suelo en el verano de 2025 alrededor de $9,800. Este mes cotiza sobre $10,200. Es una mejora modesta y sigue muy lejos de los $13,500 que llegó a marcar en los máximos de la era Covid.

Llama la atención ese contraste. Por un lado, el ajuste parece agotado; por otro, el mercado no acompaña con una subida lineal ni generalizada. La evolución depende mucho del gusto del comprador y del entorno de tipos. No todos los modelos tiran igual ni todas las marcas recuperan pulso al mismo ritmo. Hay rotación, sí, pero selectiva.

Esa sensibilidad al precio también aparece en el segmento más accesible. En las últimas semanas, Audemars Piguet y Swatch lanzaron un reloj de bolsillo asequible por $400 y la demanda fue masiva, sobre todo por el precio. En Madrid, todos nos acordaremos de las rocambolescas colas que se formaron con varias trifulcas entre los clientes.

Es evidente que, incluso dentro del lujo, el mercado responde mejor cuando la barrera de entrada baja.

La foto final deja un sector bastante distinto al del frenesí pandémico. Los excesos se han purgado y algunos índices ya remontan desde mínimos. Pero nadie debería confundir eso con una vuelta al desmadre anterior. En relojería usada, como en otros activos aspiracionales, el dinero fácil infló mucho las cotizaciones. Recuperar terreno perdido es una cosa; rehacer aquella burbuja es otra muy distinta.

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