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TradingPro26 de mayo de 2026

El crudo se desploma ante un posible pacto entre EEUU e Irán

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Un desplome del 7,15% en el Brent no se ve todos los días cuando Oriente Medio sigue ardiendo. Pero eso es justo lo que hizo el mercado: dar por bueno que Washington y Teherán están más cerca de un entendimiento que permita reabrir el Estrecho de Ormuz y devolver barriles al mercado.

El futuro de Brent de julio cerró en 96,14 dólares por barril, mientras el WTI llegó a cotizar por debajo de 90 dólares antes de terminar la sesión en 90,88. La reacción fue clara también en bolsa. Sin Wall Street, cerrado ese día, Asia y Europa tomaron el relevo con subidas visibles: Nikkei +2,87%, TAIEX +3,26% y Euro Stoxx 50 +1,95%. En renta fija también entró dinero a lo largo de toda la curva, con más intensidad en el tramo corto.

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El papel que mueve esta lectura es un borrador de memorando de entendimiento al que, según Al Arabiya, han dado respaldo ambas partes. El texto incluiría una prórroga del alto el fuego durante 60 días, la reapertura de Ormuz al tráfico internacional sin tasas adicionales para buques comerciales y petroleros, la vuelta de Irán a la venta y exportación de crudo, alivio parcial sobre puertos iraníes y algunas exenciones de sanciones por parte de EEUU. También contempla liberar parte de los activos iraníes congelados en una primera fase.

El mercado ha leído ese borrador como lo que parece: un acuerdo de oil for oil. Petróleo a cambio de distensión. El movimiento no es menor. Ahora bien, llama la atención lo que se queda fuera. No hay mención al programa de misiles iraní ni a sus aliados regionales, y la cuestión nuclear se aplaza otros 60 días. Justo ahí está el punto delicado. Porque ese asunto fue central en la lógica que llevó a la guerra.

De hecho, Donald Trump aseguró este martes que el uranio enriquecido “El uranio enriquecido será entregado inmediatamente a Estados Unidos para su repatriación y destrucción o, preferiblemente, en coordinación con la República Islámica de Irán, destruido in situ o en otro lugar aceptable....”. De momento no consta respuesta iraní a esa exigencia.

El optimismo del mercado choca con la realidad sobre el terreno

No ayuda precisamente que las hostilidades sigan activas. Este mismo martes trascendió que fuerzas estadounidenses atacaron dos buques de la Guardia Revolucionaria iraní. Un portavoz del CENTCOM sostuvo que fueron golpes defensivos tras detectar intentos de colocar minas en el estrecho. Eso iría justo contra uno de los puntos del supuesto acuerdo: la retirada de minas por parte iraní para garantizar una navegación segura.

Teherán respondió, según las informaciones disponibles, apuntando con misiles tierra-aire a aviones estadounidenses. EEUU contestó atacando lanzaderas cerca de Bandar Abbas. Y aun así, fuentes estadounidenses mantienen que el alto el fuego sigue vigente. Suena contradictorio. Lo es.

Tampoco encaja del todo el frente libanés. El memorando habla de cesar operaciones militares regionales, incluido Líbano, pero Benjamin Netanyahu ya ha dicho que intensificará los ataques contra Hezbolá para asestarle “a crushing blow”. Ahí aparece otra grieta relevante: Washington parece priorizar la reapertura de Ormuz y el flujo de crudo; Israel ve el enriquecimiento nuclear iraní como una amenaza existencial y se reserva margen para actuar por su cuenta.

La foto que compra ahora el mercado es menos tensión en Ormuz y más oferta de petróleo. La incógnita es si esa foto aguanta cuando toque discutir en serio sobre nuclear.

A todo esto se suma otra capa geopolítica. Trump vincula la paz con Irán al avance de los Abraham Accords, los acuerdos para normalizar relaciones entre Israel y países árabes alineados con EEUU. Incluso pidió en Truth Social que todos los países de la región los firmen, citando expresamente a Arabia Saudí y Catar, y advirtió de que negarse mostraría “bad intention” y debería dejarles fuera del reparto político de un eventual acuerdo.

Mientras tanto, Ucrania añade más ruido al tablero global. Rusia habría advertido a Washington para evacuar personal diplomático en Kiev antes de lanzar “systematic strikes” sobre la capital ucraniana. Moscú confirmó además el domingo que había usado por tercera vez en la guerra un misil balístico hipersónico con capacidad nuclear contra objetivos ucranianos.

La conclusión operativa del mercado está siendo rápida: soltar prima geopolítica en crudo y comprar algo más de riesgo. Quizá demasiado rápido. Porque si algo deja esta secuencia es que hay titulares para justificar alivio inmediato, sí, pero también suficientes grietas como para pensar que buena parte del riesgo sigue ahí.

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