
Un avance del 0.1% da para poco. Y menos en una cadena como Domino’s, que suele cotizar en bolsa con la exigencia de seguir moviendo pedidos incluso cuando el consumidor aprieta el bolsillo. La compañía cerró el segundo trimestre con su crecimiento comparable más débil en Estados Unidos en cinco trimestres, una señal que el mercado mira con lupa porque habla menos de pizza y más del estado real del gasto de las rentas más sensibles.
La lectura es bastante clara. La inflación sigue pesando y el precio medio nacional de la gasolina regular por encima de $4 por galón está haciendo mella en el cliente de menor renta. Ahí Domino’s lo nota rápido. Las ventas comparables domésticas quedaron en ese +0.1%, prácticamente planas, en línea con la estimación de +0.11%, pero por detrás de lo que se esperaba en buena parte del negocio de restauración rápida.
Las cifras tuvieron matices. Los franquiciados en EEUU se quedaron en 0%, frente a una previsión de +0.07%. Los locales propios, eso sí, crecieron un +2.1%, muy por encima del +0.55% esperado. Los ingresos alcanzaron $1.19 billion, un +4.3% interanual, ligeramente por encima de los $1.18 billion previstos. Pero el beneficio por acción fue peor de lo esperado: $4.07, frente a $3.81 un año antes y por debajo de la estimación de $4.18.
Más pedidos, menos ticketLa compañía insistió durante la presentación en que el número de pedidos estuvo en línea con lo esperado. El problema llegó por el lado del ticket medio. La gama Premium no conectó como esperaba la dirección y eso pasó factura al margen y al BPA. El movimiento llama la atención porque confirma algo que ya se está viendo en otras cadenas: para mantener tráfico hay que apretar promociones, y eso tiene coste.
Domino’s también dejó otra pista relevante sobre el mercado estadounidense. Parte del crecimiento de la categoría pizza está volviendo al canal presencial, con consumidores recuperando hábitos previos al Covid y buscando comer dentro del local. Según Citi, los principales beneficiados están siendo las pizzerías independientes.
Domino’s llega a la segunda mitad del año con ventas comparables casi planas en EEUU y comparativas bastante más duras: 5.2% y 3.7% en el tercer y cuarto trimestre.
Esa es probablemente la clave del trimestre. En el primer semestre, las ventas comparables domésticas fueron de 0.4% en 1Q26 frente a - 0.5% en 1Q25, y de 0.1% en 2Q26 frente a 3.4% en 2Q25. Ahora le toca medirse contra una base mucho más exigente, después del impulso que dieron hace un año novedades como la masa rellena y el lanzamiento con DoorDash.
Aun así, la empresa mantuvo su previsión de crecimiento comparable de un dígito bajo tanto para economía doméstica como para international en 2026. Donde sí metió tijera fue en aperturas: el crecimiento de unidades domésticas para FY26 queda limitado a 175, frente al anterior objetivo de 175-plus. El ajuste refleja presión macro y menor rentabilidad para los franquiciados tras un segundo trimestre flojo en ticket.
Fuera de EEUU tampoco hubo brillo. Las ventas comparables internacionales cayeron un -0.1%, cuando el consenso apuntaba a +0.62%. Eso sí, la apertura neta total de tiendas fue sólida: 209, un +16%</strong trimestral y por encima de lo previsto.

DPZ ha sido de las acciones más rentables de los últimos años, muy por encima de muchas de las tech de moda.
El dato no gustó, pero tampoco fue tan malo como temían algunas manos fuertes después del castigo previo al consumo discrecional estadounidense. Desde TradingPRO lo resumimos con una simple cita:
Cifras planas, sí, aunque mejores de lo que temían analistas e inversores.
A partir de aquí, Domino’s necesita demostrar dos cosas: que puede subir ticket sin perder volumen y que su nueva referencia prevista para el tercer trimestre aporta algo más que ruido comercial. De momento, el mercado tiene papel para los relatos optimistas, pero quiere ver números detrás.