
Unas 10.000 unidades pueden parecer poca cosa en una compañía del tamaño de Tesla. En mercado, no lo son. Deutsche Bank cree que el fabricante cerrará el segundo trimestre de 2026 con alrededor de 416.000 entregas, una cifra que supera en ese margen el consenso recopilado por la propia empresa y que también queda algo por encima de lo que maneja buena parte de Wall Street, en una horquilla de 413.000 a 420.000 vehículos.
El movimiento llama la atención porque llega después de un arranque de año más flojo. Si esa previsión se confirma, Tesla firmaría un avance del 16% frente al primer trimestre y del 8% respecto al mismo periodo del año anterior. No es un detalle menor: sería una señal de rebote operativa en un valor donde cualquier pista sobre demanda real pesa más que mucho ruido alrededor.

La lectura de Deutsche Bank, con Edison Yu y su equipo de automoción detrás, tiene un mensaje bastante claro. Esta vez no sería Norteamérica la que sostenga las cifras, sino los mercados internacionales. Y ahí Europa destaca con fuerza.
Europa empuja, China acompaña
Según el banco, Europa será la región más fuerte para Tesla en el trimestre, con unas entregas al alza de casi 40% interanual. Sorprende por intensidad, sobre todo porque devuelve a la región al centro del debate sobre la demanda del grupo. Deutsche Bank atribuye ese mejor tono a una mejora de la demanda en el continente, suficiente como para explicar buena parte del posible batir de expectativas.
China también sumaría, aunque con menos brillo. La estimación pasa por un crecimiento cercano al 3% interanual. Hasta mayo, los datos de matriculaciones iban cerca de 74.000 vehículos, y el banco calcula que el total del segundo trimestre en ese mercado rondará las 133.000 unidades. Hay otro dato que ayuda a sostener esa tesis: la actividad de pedidos en junio seguía siendo sólida, con unas 40.000 órdenes registradas hasta el 21 de junio. A juicio de Deutsche Bank, todavía quedaba tiempo dentro del trimestre para llegar a su objetivo.
No es un matiz menor. China suele ser uno de esos termómetros que las manos fuertes miran con lupa cuando quieren calibrar si Tesla mantiene tracción comercial o si empieza a soltar papel frente a la competencia local. De momento, al menos según esta nota, aguanta.
Norteamérica sigue floja
La cruz está en casa. Deutsche Bank espera que las entregas en Norteamérica caigan cerca del 21% frente al mismo trimestre del año pasado. Es la parte más débil del negocio y confirma que ahí la demanda sigue sin dar demasiadas alegrías.
Eso sí, hay un pequeño alivio: frente al primer trimestre, los volúmenes mejorarían alrededor del 7%. No es un giro rotundo, pero sí apunta a cierta estabilización tras varios meses más complicados.
Tesla podría sostener sus ventas anuales sin apoyarse de forma relevante en nuevos modelos.
Deutsche Bank mantiene además un tono constructivo para el conjunto de 2026. Su previsión pasa por unas entregas cercanas a 1,63 millones de vehículos, lo que dejaría el ejercicio prácticamente plano en términos anuales incluso sin una contribución significativa de nuevos lanzamientos.
Esa idea también tiene lectura bursátil. El banco viene a decir que Tesla no necesitaría un gran golpe de efecto en producto para estabilizar ventas este año. Le bastaría con una Europa más viva y una China resistente para compensar la debilidad persistente en Norteamérica.
Ahora toca esperar al dato oficial de entregas. Ahí se verá si este optimismo moderado tiene respaldo real o si el mercado termina tomando beneficios tras anticipar demasiado pronto la recuperación.