
Apple ya está en los plegables. La compañía presentó el iPhone Duo en Cupertino y convirtió el estreno en el primer examen serio de John Ternus ante Wall Street, que no miraba solo el nuevo teléfono: quería señales de dirección, de IA y de capacidad para volver a mover la caja del iPhone.
La cita arrancó a las 1 p.m. ET y llegaba con foco extra. Apple pesa mucho en los índices y cualquier novedad relevante tiene efecto inmediato en el papel. Desde la mesa de Delta-One de Goldman Sachs ya avisaban antes del evento de que la combinación de nuevo consejero delegado y primer iPhone plegable podía actuar como catalizador para las mega caps si el mensaje cuajaba.
Apple acompañó el debut del plegable con la nueva gama iPhone 18 Pro y con más producto en wearables. El iPhone 18 Pro arranca en $1,199 y el iPhone 18 Pro Max en $1,299. Los dos montan el chip A20 Pro, fabricado en 2nm, con siete núcleos de GPU y un 32-core Neural Engine para reforzar el rendimiento de la IA en el propio dispositivo. En cámara, el 18 Pro incorpora una principal 48MP Fusion con apertura variable.
Hubo más anuncios. Apple lanzó su sistema Reference Image Standard para verificar la autenticidad de una foto en el momento de la captura, aunque la función no estará disponible en la UE ni en China. Apple Intelligence tampoco estará disponible en la UE ni en China. Los AirPods 5 parten de $129 y al catálogo se suman los Apple Watch Series 12 y Ultra 4.
El movimiento no es menor para Ternus. La presentación del año pasado dejó frío a buena parte del mercado por la escasa presencia de la IA, y esa duda seguía ahí: cuál va a ser el papel de Apple en la nueva ola de inteligencia artificial y cómo se traduce eso en renovación de hardware y en más uso de servicios. Visible Alpha espera 259 millones de iPhone el próximo ejercicio fiscal, una cifra plana frente al año anterior. Calcula también $55.5 billion de ingresos por iPhone en Q4 2026 y $274.2 billion el año siguiente. Las previsiones han ido subiendo desde el año pasado, señal de que el mercado ya descuenta una mejora en el ciclo de renovación.
Antes del evento, el mercado manejaba un rango exigente para el nuevo formato: precios por encima de $2,000 para el modelo con 256 gigabytes de almacenamiento y $3,000 para la versión más alta. Bloomberg apuntó la semana pasada a los costes de memoria como uno de los factores detrás del alza. El test de fondo es bastante terrenal: convencer al consumidor de pagar por un móvil lo que cuesta un portátil.
La competencia tampoco ayuda a esconder el listón. Huawei Technologies y Xiaomi enseñaron esta misma semana plegables premium en el rango medio de $2,500. Samsung mueve su gama plegable entre $1,899 y $2,999, frente a los $989 to $1199 de un iPhone 17. Eso sí, Apple juega con ventaja en un punto que las manos fuertes no pasan por alto: Ivan Lam, analista de Counterpoint, recuerda que la firma tiene la mayor base instalada de dispositivos premium del mundo y sostiene que su plegable puede vender bien y ganar cuota con rapidez. Smart Analytics Global va más allá y proyecta que Apple capture el 41% de las ventas mundiales de plegables el año que viene.
Ahora bien, la oferta inicial parece corta. Nikkei Asia contó la semana pasada que la producción avanzaba despacio tras una prueba adicional en agosto y que a finales de ese mes la salida estaba en apenas a few hundred units a day. Susquehanna sitúa las builds de septiembre en 60 millones de unidades, con 28 millones del iPhone 18 family y 1-2 millones del iPhone Ultra1, su nombre de trabajo para el primer plegable de Apple. Para diciembre, eleva la previsión a 74 millones, con 45 millones de iPhone 18 y 6-7 millones de iPhone Ultra1.
La reacción del mercado, de momento, fue mixta tras la presentación. Antes del evento, la acción cedía alrededor del 1%. Tiene lógica. Apple no solo ha enseñado un dispositivo nuevo; ha abierto una prueba de precio, de producción y de relato tecnológico. Ternus ya sabe dónde está la pared: en demostrar que esta vez el hardware sí puede volver a tirar del ciclo.