A pesar de que muchos líderes europeos siguen repitiendo que, tarde o temprano, Rusia atacará a la OTAN, no hay ninguna razón para pensarlo, más allá de conspiraciones y miedos infundados. Se trata más bien de una estrategia dialéctica para justificar el seguir financiando a Ucrania.
Por teoría de juegos y equilibrio de Nash, esa opción es más que improbable. No hay incentivo por ninguna de ambas partes. Además, el propio Putin, en la entrevista que le hizo Tucker Carlson, confirmó ante todo el mundo la absurdez de esa idea. Y podemos argumentar que el presidente ruso no es de fiar, pero la propia teoría de juegos debería ser más que aplastante.
Rusia no va atacar a la OTAN. Y (espero) que viceversa tampoco pase. Se puede estar a favor o en contra de financiar a Ucrania pero no se deberían usar populismos.
Escuchemos al presidente de Rusia:
Rusia no piensa atacar a los países de la OTAN porque iría en contra del sentido común, pero Occidente intimida a su población así para distraerla de los problemas reales: "La gente inteligente entiende que es falso".
Sin embargo, precisamente esa demagogia política es la que están usando muchos de los líderes europeos, especialmente Macron, que, curiosamente no tiene nada de apoyo dentro de su país, pero se ha erigido como el "jefe" de la Unión Europea, aprovechando el descalabro alemán.
El presidente francés sigue aplicando a la amenaza de que "tarde o temprano, vendrá el lobo..." y lo hace con un lenguaje muy inquietante, incluso hablando de usar sus armas nucleares para frenar a Rusia. Un disparate de principio a fin.
No se trata de justificar a Rusia, sino de aceptar un hecho obvio: no hay guerra que dure para siempre, y antes o después habrá una negociación.
EEUU ya ha dicho que no va a seguir alimentando una guerra local. Si la UE sigue apostando por la confrontación absoluta, llegará debilitada y arruinada a la mesa de negociación cuando, inevitablemente, tenga que pactar con Rusia.
Escuchemos a Macron: