
A lo largo de su carrera Warsh ha cuestionado abiertamente el QE y ha reiterado que la Fed debe reducir su balance, lo que en la práctica significa menos liquidez en todos los mercados. Cuando el dinero financiero deja de fluir, los precios de los activos tienen que reajustarse.
Esa reputación que tiene es lo que provocó la brutal volatilidad en los mercados, con una rotación de riesgo y metales al dólar.
Otros mensajes importantes que ha dejado son los siguientes:
-- La inflación no fue culpa de Putin ni de la pandemia. Eso es una coartada.
-- Los choques solo cambian precios; la inflación ocurre cuando esos cambios se vuelven permanentes, cuando se meten en salarios, contratos y expectativas. Y eso solo pasa cuando el banco central satura al sistema de dinero.
-- El gran error fue el tamaño del balance de la Fed: de menos de un billón a casi nueve. Hoy sigue rondando los siete. Eso no es política monetaria, es intervenir en casi todos los mercados todos los días.
-- El 52% de los estadounidenses no tienen activos financieros. No tienen acciones, cripto ni casa. Viven de su salario. Para ellos, la inflación fue el impuesto más regresivo de esta década, mientras otros se protegían con activos
Mensajes que definen muy bien al personaje, aunque como siempre recordamos que una cosa es opinar como outsider que opinar desde dentro. Al final, cuando apriete el Tesoro o el sector financiero, Warsh acabará plegándose a los intereses de sus dueños.