¿Qué tiene de malo la deflación?, dijo recientemente el presidente Xi Jinping en unas declaraciones a la prensa. ¿Acaso a la gente no le gusta cuando las cosas son más baratas?
Estos comentarios han sido muy discutidos en los medios generalistas y en las redes, y se producen en un momento donde se teme abiertamente la japonización de la economía china.
Hay mucha literatura escrita en contra de la deflación, incluso corrientes académicas, como la MMT, que luchan directamente contra este entorno económico. Expresiones como recesión de balances, espiral deflacionaria, década perdida... son conceptos muy habituales cuando se trata de criticar a la deflación.
Entendiendo que el mejor contexto posible a nivel monetario es la estabilidad de precios, ya que no beneficia ni a acreedores ni a deudores, a diferencia de la inflación o deflación, ni genera distorsiones en el cálculo económico, es importante recalcar, más allá de la teoría, que la deflación no es, ni mucho menos, peor escenario que la inflación.
En primer lugar, creo que es conveniente distinguir entre dos tipos de deflación:
-- Deflación de crédito o deflación monetaria: Es cuando se restringe el crédito en la economía, cae el precio de los activos y se crea una crisis de "colateral", como en 2008. En este caso, hablamos de una dinámica terrible, ya que suele derivar en depresiones económicas. Esta sucede cuando se corta el grifo del crédito, sea por baja oferta o baja demanda del mismo. Esto hace que el precio de los activos o colateral (bonos, acciones, derivados, vivienda...) caiga, lo que dificulta mucho el acceso a financiación de los agentes económicos. En este artículo explicamos porque el colateral es tan importante a día de hoy en todo el mercado de financiación. Sin fluidez en la financiación y con el crédito cortado, la economía se viene abajo. Estás destrozando la sangre del sistema.
-- Deflación de precios. Cuando el precio general de los bienes y servicios cae. O visto de otra manera, cuando el dinero gana valor. Esta deflación es positiva y puede ser muy beneficiosa para la economía, por mucho que los estatistas la denosten. Sólo lo hacen porque el Estado es el agente más endeudado del mundo. Los precios más baratos pueden llegar por la mayor productividad, la especialización del trabajo o los menores costes en los procesos de producción (avance en la tecnología). Desde el lado monetario, un mayor ahorro (demanda de dinero) puede llevar también a precios más bajos. El ahorro es necesario para financiar proyectos de largo plazo y capitalizar una economía.
Por tanto, habrá que juzgar si la deflación en una economía es buena o mala en función de si es un fenómeno en el mercado de crédito o en la economía real.
China VS JapónJapón, en los 90, experimentó una terrible deflación monetaria causado por el estallido de su burbuja inmobiliaria, que restringió el crédito, redujo la demanda agregada y esto resultó en menores precios y crecimiento estancado.
En china, sin embargo no ha experimentado una caída fuerte en su ciclo de endeudamiento. El crédito simplemente ha rotado, ha sido redirigido del sector inmobiliario hacia la manufactura avanzada. La automatización y la industria han desplazado la curva de oferta hacia afuera, aumentando la oferta agregada y reduciendo los precios.
La industria automotriz china es el mejor ejemplo de este fenómeno:
El volumen de unidades vendidas se ha disparado desde 2020, sin embargo, los precios han caído con fuerza, dejando al consumidor como claro beneficiado. Esta capacidad de producción ha encendido todas las alarmas en EEUU y Europa, ya que sus fabricantes domésticos son incapaces de desarrollar los productos de forma tan eficiente, de ahí, la necesidad fatal de querer poner aranceles.
Lo que es una bendición para el consumidor es una pesadilla para el, cada vez menos eficiente, sector europeo y estadounidense.
Debemos eliminar el falso mantra de la deflaciónLas verdaderas espirales deflacionarias son muy raras. La Gran Depresión del 29 es el único caso relevante en la historia reciente.
Los keynesianos sostienen que un nivel moderado de inflación es óptimo. Aunque no hay una razón académica, se ha establecido que ese nivel es el 2%. Sin embargo, la idea de que la deflación incentiva a los consumidores a posponer compras en espera de mejores precios, reduciendo producción y empleo ("paradoja del ahorro"), es una absurdez, ya que el ahorro en divisa tiene un coste de oportunidad tremendo frente al consumo o la inversión. Sólo se ahorrará cuando no haya proyectos interesantes de inversión o hayas saciado tu necesidades de consumo.
La tecnología es el mejor ejemplo de deflación sana. No se pospone el consumo y ofrece cada vez bienes de mejor calidad a precios más bajos.
La era dorada de la industrialización en EEUU de 1873 a 1899 se dio con una deflación crónica. Ojalá volviéramos a entornos similares que derribasen la fuerte ignorancia económica que existe al respecto.