Nueva York, 7 de agosto de 2025 — Arthur Hayes, ex CEO de BitMEX y reconocido analista macroeconómico, ha lanzado una advertencia contundente al mercado: la Reserva Federal de Estados Unidos se encuentra acorralada.
En su opinión, solo existen dos caminos posibles para los próximos meses: imprimir masivamente o permitir que el sistema financiero se desmorone.
En una reciente publicación que ya circula con fuerza entre círculos inversores y mesas de dinero, Hayes estima que el banco central necesitará inyectar al menos 9 billones de dólares al sistema para evitar un ajuste sistémico. "Esto no es una hipótesis. Es un cálculo frío y directo", escribe Hayes.
El detalle de la crisis silenciosa
Según su análisis, cerca de 5 billones de dólares serán necesarios únicamente para sostener a Fannie Mae y Freddie Mac, las dos gigantes hipotecarias cuasi estatales que respaldan más del 60% del mercado de vivienda en EE.UU. Sin ese respaldo, el crédito hipotecario —y por ende el valor inmobiliario residencial— entraría en caída libre.
A esto se suma un sistema bancario cada vez más frágil. La reciente salida de depósitos y la contracción del crédito han obligado a la Fed a reactivar programas de asistencia similares a los usados durante la crisis de 2008 y la pandemia de 2020.
Solo para evitar quiebras en cadena, se necesitarían otros 4 billones de dólares, estima Hayes.
Y hay otro factor clave: el retiro de capitales extranjeros. Fondos soberanos de Taiwán, Corea del Sur y Singapur, tradicionalmente compradores de bonos del Tesoro, están recortando su exposición al dólar en medio de preocupaciones por el déficit fiscal estadounidense, que este año podría superar el 8% del PIB. Una demanda estructural a la baja
Con la Reserva Federal como último comprador de activos financieros —desde bonos hasta valores respaldados por hipotecas— la presión sobre el balance del banco central continúa creciendo. Actualmente, supera los 11.5 billones de dólares, un máximo histórico, y no muestra señales de reducción.
Además, el problema demográfico complica el panorama: los baby boomers están jubilándose y vendiendo activos, mientras que las generaciones más jóvenes no tienen la capacidad de absorber ese inventario financiero, debido a salarios estancados, altos costos de vida y un acceso limitado al crédito.
Bitcoin como respuesta a la impresión masiva
Frente a este escenario, Hayes plantea una tesis clara: los activos que requieran intervención estatal para mantenerse a flote sobrevivirán, pero no prosperarán. En cambio, aquellos que no dependan del sistema —como Bitcoin— están bien posicionados para capturar valor en un entorno de liquidez abundante.
“Bitcoin no necesita rescates ni genera pasivos. Simplemente está ahí, listo para absorber exceso de capital en busca de refugio”, señala Hayes.
Con una oferta limitada a 21 millones de monedas y una adopción institucional en aumento, el analista sugiere que si tan solo una fracción de esos 9 billones se volcara al mercado cripto, el precio del BTC podría escalar rápidamente a $250,000 o más.
¿Exageración o realidad inminente?
Aunque las proyecciones de Hayes pueden parecer extremas, lo cierto es que coinciden con las advertencias de otros economistas. Mohamed El-Erian, Larry Summers y Nouriel Roubini han expresado preocupaciones similares sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos y la posibilidad de una nueva era de estanflación.
Por ahora, la Fed mantiene una política de tipo restrictivo, pero el mercado ya descuenta un giro en los próximos seis meses. Y si la historia sirve de guía, cada gran crisis reciente ha sido respondida con un estímulo monetario sin precedentes.
La pregunta que queda en el aire no es si se imprimirá más dinero, sino cuánto, y quién estará mejor posicionado cuando eso ocurra.