El oro es un recurso realmente escaso en el mundo.
Hasta la fecha, solo se han extraído 244.000 toneladas métricas de este metal precioso.
Con una población global de 8.000 millones de personas, si se repartiera equitativamente, cada individuo recibiría apenas una onza de oro (31,1 gramos).
A día de hoy, esa pequeña cantidad tendría un valor aproximado de 2.814 euros.
Si lo comparamos con la distribución de otros activos en carteras de inversión tradicionales, esta cifra resulta casi insignificante.
En España, solo el 0,5% de la población (1 de cada 200 personas) posee oro físico, y la cantidad promedio que poseen es precisamente esa: una onza.
Sin embargo, la situación está cambiando. Los expertos en inversión ahora recomiendan destinar entre un 15% y un 25% del patrimonio a metales preciosos para una mayor diversificación.
El oro es el activo estratégico por excelencia. Es el único que los grandes jugadores del sistema financiero—bancos centrales, fortunas bien asesoradas e instituciones—siguen adquiriendo de manera constante.
En términos de rendimiento, el oro ha sido el activo estrella no solo en 2024 y 2025, sino a lo largo de todo el siglo XXI.
Ha superado incluso a inversiones de alto riesgo que, a diferencia del oro físico, no ofrecen la misma seguridad como refugio de valor.
¿Vosotros, tenéis oro?