
BHP Group, el mayor productor minero del mundo, ha reactivado su ofensiva para adquirir Anglo American, apenas unos meses después de que esta acordara fusionarse con la canadiense Teck Resources. El movimiento no sorprende: el cobre se ha convertido en el “metal estrella” de la transición energética, y quien controle la oferta futura controlará buena parte del pulso industrial de la próxima década. El interés de BHP es claro. De cerrarse la operación, la compañía sumaría aproximadamente 1,9 millones de toneladas anuales de cobre, una cifra que dejaría atrás a la futura Anglo-Teck, cuyo potencial combinado rondaría 1,2 millones. En un mercado donde la demanda de cobre para redes eléctricas, vehículos eléctricos y almacenamiento energético crece a doble dígito, esta diferencia es estratégica: volumen es poder.
Anglo, por su parte, se encuentra en pleno proceso de reestructuración, buscando enfocarse en activos de mayor calidad y reducir exposición a segmentos menos rentables. La fusión con Teck pretendía fortalecer su perfil en minerales críticos, pero la renovada presión de BHP podría reconfigurar completamente el mapa minero global. No se trata solo de tamaño; se trata de asegurarse activos de larga vida útil en regiones clave como Chile y Perú, donde las grandes minas de cobre siguen siendo esenciales para la estabilidad del suministro mundial.
Estrategia, poder e influenciaEn paralelo, el precio del cobre continúa firme, impulsado por expectativas de déficit estructural a partir de 2026 debido a la escasez de nuevos proyectos de gran escala. La industria necesita inversión, y BHP quiere liderarla. El interés de BHP se entiende en un contexto donde la electrificación global exige cantidades crecientes de cobre para redes, vehículos eléctricos e infraestructuras digitales. A medida que la oferta mundial se estanca y las inversiones en nuevos yacimientos avanzan lentamente, controlar grandes activos en Chile y Perú proporciona una ventaja estratégica excepcional. BHP no está comprando tamaño: está comprando futuro. La posible transacción también tensiona el tablero geopolítico. Anglo es un actor histórico en Sudáfrica y el Reino Unido, por lo que la operación podría enfrentar resistencias políticas y regulatorias. Aun así, BHP considera que las sinergias y la escala compensan el riesgo. La australiana llega con una estructura financiera sólida y una producción récord de cobre, lo que le permite afrontar una apuesta de este calibre.
Análisis FundamentalEn su último ejercicio, BHP mantuvo márgenes robustos pese a la presión del mineral de hierro. Su EBITDA superó los 26.000 millones de dólares, con una contribución clave del cobre, cuya producción rebasó los 2 millones de toneladas. La empresa mantiene un balance saludable, con deuda neta controlada y generación de caja suficiente para financiar crecimiento orgánico y operaciones estratégicas. El proyecto de potasa Jansen avanza como un pilar adicional de diversificación, aunque con riesgos de ejecución. El gran desafío sigue siendo la volatilidad del mineral de hierro y el incremento de costes en algunos activos. Aun así, la exposición al cobre coloca a BHP en un lugar privilegiado para capitalizar el ciclo alcista secular del metal.
Análisis Técnico BHPEl gráfico de BHP muestra un amplio movimiento lateral desde 2022. El año pasado alcanzó un máximo en 46,19 AUD, pero en 2025 llegó a tocar mínimos de 31,71 AUD, reflejando la volatilidad del sector.
Actualmente, el ABC de continuación (mínimos crecientes), nos deja una posición muy potente. El potencial objetivo técnico son los 50 AUD.

En cuanto a indicadores, el precio ha perdido las medias de 50 y 100 sesiones y actualmente se apoya en la media de 200 días, un soporte de largo plazo relevante. Una vela de fallo en la zona puede ser el set-up final para activar opción de compra.