Se está hablando mucho de un posible acuerdo entre el gobierno de EEUU y sus principales socios comerciales para debilitar el dólar. A esta agenda, se le ha llamado “Acuerdo de Mar-A-Lago”, inspirado en el Acuerdo Plaza de 1985, que buscaba reducir el valor del dólar para corregir desequilibrios comerciales.
En esta ocasión, lo que busca Donald Trump, es devaluar el dólar para reindustrializar el país y favorecer todo el complejo exportador. Trump quiere que EEUU vuelva a ser un gran fabricante y productor y así no depender de los bienes intermedios o finales de otros países. Es una visión totalmente proteccionista, pero que muchos economistas están apoyando.
Ahora analizaremos en que consiste el plan y cómo Trump se ha apoyado en Zoltan Pozsar para alinear los objetivos, aparentemente incompatibles, de su agenda económica: Devaluar el dólar mientras éste sigue siendo la divisa reserva.
Pero antes, hay que aclarar que el reto de Trump de fomentar las exportaciones se basa en una premisa equivocada, y es que éstas son bajas debido a un dólar fuerte. Esto es totalmente erróneo.
Es verdad que las exportaciones en EEUU débiles. Sólo representan el 11% de su PIB, mientras que, por ejemplo, en Alemania son del 42%. Pero la razón principal es que el país tiene un mercado y consumo interno enorme, lo que hace que muchas empresas no necesiten vender al extranjero para crecer. Además, la economía es rica en recursos naturales, lo que reduce su dependencia de importaciones y, por lo tanto, limita la necesidad de exportar. De hecho, EE.UU. es el mayor productor de petróleo y gas del mundo.
La forma de fomentar la industria devaluando la divisa tiene, además, las patas cortas, porque otros países pueden contestar también devaluando sus divisa. La manera más sensata de incentivar manufactura y exportación es reducir la regulación y la carga fiscal, sobre todo, en unos sectores (los intensivos en energía) que han sido muy castigados desde el poder burócrata.
De hecho, hemos visto grandes economías como Alemania, ser potencias exportadoras con una divisa fuerte (el marco). El objetivo es centrase en desarrollar productos de alto valor agregado, no beneficios cortoplacistas impulsados por la moneda. Un sector exportador adicto a una divisa débil tiende a zombificarse, porque no trabaja en fabricar el mejor producto si no en vender sólo por la ventaja monetaria.
Sin embargo, la administración Trump no comparte esta visión y está decidido a devaluar el dólar pero manteniendo su estatus de divisa reserva. ¿Complicado, verdad?.
Para devaluar el dólar es necesario que los países extranjeros vendan sus reservas USD. Pero esto podría disparar los tipos y con una economía tan apalancada (deuda 120%/PIB) las consecuencias financieras podrían ser letales.
Para evitar tensiones en el mercado de deuda USA se "alentará" a otros países a intercambiar tenencias de dólares, letras o incluso oro por bonos en dólares a largo plazo o perpétuos. EEUU quiere básicamente obligar a sus acreedores a comprar duración.
Para compensar ese riesgo, EEUU promete a sus acreedores líneas swap por el valor facial de los bonos cuando éstos tengan problemas con su tipo de cambio (y necesiten reservas para apoyar su moneda). Es decir, la Reserva Federal se compromete a dar dólares por el valor nominal del bono (independientemente de su precio real en el mercado). Con esto, se eliminaría el riesgo de duración en momentos de necesidad.
Con ello, EEUU mantendría el dominio del sistema financiero en dólares y permitiría a Washington devaluar la moneda.
¿Porqué los países aceptarían esto?
Para evitar los aranceles. Esto puede explicar el "sentido" de la guerra comercial y todo el interés por el plan Mar-a-Lago: