
Micron no solo ganó más de lo esperado. Puso sobre la mesa algo bastante más potente para el mercado: 14 de sus 16 acuerdos estratégicos firmados suman aproximadamente $100 billion de ingresos acumulados al precio mínimo pactado durante la vigencia restante de esos contratos. El movimiento no es menor. En un negocio tan cíclico como el de la memoria, convertir parte del futuro en visibilidad vale oro.
La reacción fue inmediata. Tras caer en las dos últimas sesiones y llegar a cotizar por debajo de $1000 justo antes del cierre, la acción rebotó con fuerza tras publicar resultados y llegó a subir más de un 10%, hasta $1136. Había mucho papel pendiente de esta cita y las cifras despejaron dudas.

El tercer trimestre fiscal, cerrado en mayo, salió muy por encima de lo que esperaba Wall Street. Micron ganó $25.11 por acción ajustada, frente a un consenso de $20.49. Los ingresos ajustados alcanzaron $41.46BN, muy por encima de los $35.69BN que manejaba el mercado.
Si se baja al detalle, la fortaleza fue amplia. Cloud Memory facturó $13.77 billion, frente a una previsión de $10.69 billion. Core Data Center ingresó $11.52 billion, casi doblando la estimación de $6.8 billion. Mobile and Client Revenue se situó en $11.52 billion frente a $3.26 billion hace un año y también superó los $9.73 billion esperados. Automotive and Embedded llevó los ingresos a $4.63 billion, por encima de $3.51 billion.
También sorprendieron los márgenes, y eso suele pesar mucho más entre las manos fuertes que una simple mejora puntual en ventas. El margen bruto ajustado subió al 84.9%, desde el 39% interanual, y batió el 81.9% previsto. El margen operativo ajustado alcanzó el 81.2%, frente al 26.8% del año anterior y también por encima del 77.9% esperado.
No todo fue contención del gasto, eso sí. Micron elevó su inversión: los gastos en I+D fueron de $1.32 billion, un +36% y/y, algo por encima de los $1.29 billion estimados. Los gastos operativos ajustados llegaron a $1.52 billion, un +34% y/y, frente a una previsión de $1.43 billion.
La guía aprieta aún más al mercado
Lo más llamativo llegó después, con las previsiones para el cuarto trimestre fiscal. Micron espera unos ingresos ajustados de entre $49-$51BN, claramente por encima de los $43.24BN que descontaba el consenso. También anticipa un beneficio por acción ajustado de entre $30 y $32, frente a una estimación de $25.31. Y ve un margen bruto ajustado cercano al 86%, mejor que el 83.6% esperado.
No sorprende que la compañía insistiera en que está invirtiendo a niveles récord para atender una demanda disparada entre sus clientes. La escasez impulsada por la inteligencia artificial sigue tensando el mercado de memorias y sosteniendo precios altos, mientras Micron amplía capacidad sin lograr todavía cubrir toda la demanda.
La clave está en los Strategic Customer Agreements: contratos plurianuales con compromiso vinculante de compra que dan visibilidad al suministro y fijan bandas de precios.
A día de hoy, Micron ha cerrado 16 SCAs con clientes de centros de datos, consumo y automoción. Suelen durar cinco años, desde calendar 2026 hasta final de calendar 2030; en automoción, tres años en general. Esos acuerdos representan cerca del 20% del volumen de DRAM y un tercio del volumen NAND durante ese periodo.
Llama la atención otro dato: cuando complete todos los acuerdos previstos, Micron espera tener bajo este paraguas aproximadamente la mitad o más de sus ingresos totales. Y no son simples cartas de intención: están estructurados como contratos take-or-pay, con compromisos vinculantes sobre volúmenes concretos a varios años.
Esa arquitectura cambia bastante el tablero para una compañía históricamente expuesta a ciclos violentos en precios y demanda. Más aún cuando Micron calcula recibir ya bajo los acuerdos firmados depósitos en efectivo y otros compromisos financieros por valor de $22 billion.
Todo esto hay que leerlo dentro del gran tema del momento: la fiebre inversora ligada a la IA ha disparado la demanda tanto de memoria convencional como de HBM, la memoria avanzada usada en sistemas de inteligencia artificial. Micron compite ahí con Samsung Electronics y SK Hynix, mientras Nvidia ya ha confirmado que usará la memoria HBM4 de Micron para su plataforma Vera Rubin de próxima generación.
Con este telón de fondo, los resultados dejan una idea bastante nítida: Micron no solo está aprovechando el ciclo alcista; está intentando atarlo por contrato antes de que llegue la siguiente curva del negocio.