
Uno de cada cuatro euros de la Bolsa española está en manos de solo diez inversores. El dato impresiona por sí solo, pero gana aún más peso si se mira el conjunto: el parqué ha disparado hasta 112 el número de accionistas con más de 1.000 millones de euros invertidos. Nunca había habido tantos.
La revalorización cercana al 30% en los últimos doce meses ha engordado las carteras de grandes fortunas, fondos y hóldings hasta un punto récord. Esos 112 mayores inversores reúnen más de 750.000 millones de euros, frente al más de medio billón que acumulaban los 98 milmillonarios contabilizados un año antes. En la práctica, mueven más de la mitad de todo lo que capitaliza la Bolsa española.
El mercado, visto así, tiene poco de atomizado. Los otros 1.631 inversores relevantes acaparan casi la otra mitad. La foto que deja el recuento es clara: cada vez hay más dinero concentrado en menos manos.
En la parte alta del ranking apenas hay cambios. Amancio Ortega conserva el primer puesto a través de Pontegadea, con un patrimonio bursátil superior a 84.000 millones de euros. Si se añaden sus intereses mediante Partler 2006, su exposición supera los 100.000 millones. Mucho papel, y muy repartido entre sus vehículos.
Tras él aparecen BlackRock, Vanguard, Criteria, Enel, Capital Group, Enaire y Norges, con inversiones que van desde los 62.000 hasta los 18.000 millones de euros. Al top ten entran FMR, matriz de Fidelity, con cerca de 17.000 millones invertidos en 65 cotizadas, y Lumen, uno de los brazos inversores de Lakshmi Mittal, que ha más que duplicado su inversión hasta rozar los 16.000 millones gracias al tirón bursátil de Arcelor.
Llama la atención que esa decena apenas se mueva año tras año. Quienes salen esta vez son el Estado alemán y el francés, pese a que ambos han visto revalorizarse sus participaciones en 500 millones, respectivamente.
Hay una excepción entre las manos fuertes del grupo: Capital Group. Es el único de los diez primeros que reduce patrimonio, en más de 3.000 millones, hasta cerca de 23.000 millones, y además recorta su número de participadas desde 19 a 14.

El Estado español vuelve a situarse como tercer mayor inversor del mercado sin tocar sus posiciones. Su fortuna bursátil sube un 23% y supera los 46.400 millones de euros repartidos en nueve cotizadas: Aena, CaixaBank, Airbus, Indra, Telefónica, Redeia, Ebro Foods, Enagás y Cleop. Está presente a través de Enaire, Frob, Sepi y la Agencia Estatal de la Administración.
No todo va de tamaño; también importa cómo se reparte el riesgo. Y aquí la Bolsa española vuelve a enseñar una rareza: casi 1.000 accionistas de los 1.740 que invierten más de un 0,01% en el Mercado Continuo tienen toda su exposición concentrada en una única cotizada. Eso sí, este año son 60 menos.
Rafael del Pino es uno de los casos más visibles. Su inversión en Ferrovial supera los 9.400 millones y le permite adelantar a Sandra Ortega como segunda fortuna individual del mercado español. También mantienen esa apuesta a una sola carta nombres como Florentino Pérez con ACS, los primos Entrecanales con Acciona, Javier Botín con Santander, Enel con Endesa, Cobega con Coca-Cola EP y los gobiernos de Francia y Alemania con Airbus.
La otra cara del mercado la pone Dimensional: invierte 7.500 millones de euros repartidos en 88 cotizadas.
Entre los nuevos integrantes del club del millón grande hay varios nombres destacados. Janus Henderson triplica sus inversiones hasta los 2.400 millones con cartera en 26 participadas; BBVA es su principal posición y Acerinox sobresale por porcentaje con un 1,6%. Daruan, vehículo inversor de David Ruiz de Andrés, lleva su patrimonio hasta los 2.200 millones tras elevar su participación en Grenergy un 13%, hasta el 66%. St. James Place también triplica su fortuna bursátil hasta cerca de 2.200 millones con presencia en 48 cotizadas.
Se suman además Helena Revoredo, con casi 1.100 millones ligados a Prosegur, y Leopoldo del Pino por el impulso de Ferrovial. En total hay 24 nuevos milmillonarios respecto al año pasado, aunque el saldo neto sea de 14 más porque otros han caído por debajo del umbral.
La conclusión que deja esta fotografía es bastante nítida: la subida del mercado ha enriquecido sobre todo a quienes ya mandaban mucho en él. Y eso cambia poco una verdad incómoda del parqué español: sigue siendo un mercado muy concentrado y muy dependiente del peso de unos pocos nombres.