
Al menos el 72% de las entradas de cripto en Irán en 2025 pasaron por cuatro plataformas que ahora están en el punto de mira de Washington. No es un frente menor. Estados Unidos ha decidido apretar justo donde el régimen iraní y buena parte de la población habían encontrado una vía paralela para mover dinero al margen del sistema financiero tradicional.
El Tesoro estadounidense anunció el martes sanciones contra Nobitex, la mayor plataforma de criptomonedas del país, junto con Wallex, Bitpin y Ramzinex. La acusación es directa: haber facilitado que el Gobierno iraní y entidades estatales incluidas en listas negras burlaran las sanciones de EEUU y la UE.

Dentro de ese paquete, el caso más sensible es el de Nobitex. Según Washington, la plataforma habría ayudado a canalizar cientos de millones de dólares hacia el banco central iraní y hacia la Islamic Revolutionary Guard Corps (IRGC), funcionando como una suerte de sistema financiero alternativo. El movimiento no es menor porque llega mientras las conversaciones de paz parecen estancadas y con EEUU manteniendo la presión económica sobre Teherán.
Scott Bessent, secretario del Tesoro, cargó con dureza contra el uso político de los activos digitales por parte del régimen iraní. En su anuncio sostuvo que, mientras la economía del país sigue en caída libre, Teherán ha utilizado estas tecnologías para esquivar sanciones y sacar riqueza fuera del país. El departamento añadió otra acusación delicada: tras el inicio de las operaciones militares estadounidenses en Irán, Nobitex habría contribuido a proteger y mover activos pese a los apagones de internet.
Nobitex lo niega. La plataforma rechazó tener vínculos directos con el Gobierno iraní, negó haber ayudado a instituciones estatales y aseguró que no hizo nada para ocultar la identidad de sus propietarios.
Llama la atención que el Tesoro haya puesto nombre también a varios responsables. Sancionó individualmente a Seyed Mohammad Ali Aghamir Mohammad Ali y Seyed Mohammad Aghamir Mohammad Ali, además del consejero delegado Amir Hossein Rad. Reuters había documentado que Nobitex está controlada por dos hermanos pertenecientes a la familia Kharrazi, una de las dinastías más influyentes de la República Islámica y con vínculos estrechos con el nuevo líder supremo.
Un canal clave para ciudadanos y para el Estado
Aquí está la doble lectura del asunto. Para muchos iraníes, las criptomonedas no eran solo especulación. Eran refugio. Aproximadamente uno de cada seis habitantes recurrió a Bitcoin y a stablecoins como USDT sobre la red Tron para proteger ahorro, enviar remesas o mover valor cuando la banca convencional fallaba. El contexto ayuda a entenderlo: el rial se ha depreciado cerca de un 90 por cierto desde 2018, la inflación se mueve en una horquilla del 40 to 50 por ciento, y los cortes eléctricos e interrupciones de internet han sido frecuentes durante protestas.
Ahora bien, ese mismo circuito también acabó sirviendo al poder. Las direcciones vinculadas a la IRGC recibieron más de $3 billion in 2025, frente a los $2 billion en 2024. Su peso dentro del total de entradas cripto iraníes superó el 50 por ciento al cierre de 2025, siempre según cifras conservadoras basadas solo en carteras identificadas y sancionadas.
Bessent ya había anticipado hace unos días hasta dónde quiere llegar Washington en este terreno. El viernes pasado afirmó que EEUU ha confiscado ya un total de mil millones en activos cripto a Irán dentro del componente económico de la Operation Epic Fury impulsada por Donald Trump. Incluso presumió del método al explicar que habían cogido directamente las carteras digitales.
"Simplemente les arrebataron las carteras. Algunos de ellos quizás estén escribiendo ahora mismo y no se den cuenta de que les han robado la cartera."
No está claro hasta qué punto este nuevo golpe tuvo impacto real en el mercado cripto global, aunque la ofensiva coincidió con una sesión en la que Bitcoin cayó claramente por debajo de los $68K el martes. Lo que sí parece evidente es otra cosa: Washington ha identificado un nodo crítico del dinero digital iraní y ha decidido meter papel ahí. Queda por ver si logra asfixiar al régimen o si solo complica aún más una red que también usaban ciudadanos corrientes para sobrevivir.