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Álvaro Basagoiti

China ante una oportunidad histórica

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La historia de las monedas de reserva globales está marcada por la hegemonía de potencias económicas y sus respectivas monedas, con cada cambio acompañado de significativos trastornos geopolíticos.

Hoy, estamos en el umbral de otro posible cambio, uno que podría ver al yuan chino asumir el rol que actualmente ocupa el dólar estadounidense.

En 1947, la libra esterlina dominaba las transacciones globales con un impresionante 81.3%, reflejando el poderío del Imperio Británico. Un siglo antes, era el franco francés, y antes de eso, el florín holandés.

Cada transición de moneda de reserva ha sido catalizada por eventos tumultuosos: el declive de España, las Guerras Napoleónicas, las dos Guerras Mundiales, y finalmente, el ascenso del dólar estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial. Este patrón sugiere que la hegemonía monetaria está intrínsecamente ligada a la estabilidad y el poder geopolítico de la nación emisora.

Hoy, las sanciones impuestas a Rusia por Occidente, que limitan su acceso al dólar, han creado una oportunidad que China podría aprovechar estratégicamente. Estas sanciones marcan un precedente significativo: la posibilidad de que una potencia económica sea excluida del sistema financiero global basado en el dólar. Esto abre la puerta a la consideración de alternativas, con el yuan chino emergiendo como un contendiente viable.

El dominio del dólar estadounidense como moneda de reserva global se consolidó con el establecimiento del petrodólar en 1973, cuando los países productores de petróleo acordaron realizar transacciones de petróleo exclusivamente en dólares. Esto no solo aseguró una demanda constante de dólares, sino que también cimentó la posición de Estados Unidos en la economía global.

Rusia, el segundo mayor exportador de petróleo del mundo, ahora está buscando alternativas debido a las sanciones. En 2022, la reunión entre el presidente chino Xi Jinping y los líderes de Arabia Saudita y el Consejo de Cooperación del Golfo introdujo el concepto del petroyuan. Esta fue la primera vez que China ofreció su moneda para las transacciones de petróleo, un movimiento estratégico que podría redefinir las normas económicas globales.

Con Rusia abierta a hacer la transición al yuan para sus exportaciones de petróleo, China tiene una oportunidad única. Este cambio no solo afectaría el 12% de las exportaciones mundiales de petróleo, sino que podría llegar a influir entre el 20% y el 25%, dado que los aliados y socios comerciales de Rusia probablemente seguirían su ejemplo. Esta adopción masiva del yuan para las transacciones petroleras podría ser el primer paso significativo hacia el cambio de la moneda de reserva global.

La pregunta crucial es si China tomará esta iniciativa de manera oficial. Si lo hace, podríamos estar a punto de presenciar un cambio monumental en la estructura financiera global, uno que reconfiguraría el equilibrio del poder económico del siglo XXI.

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