
El dato que cambia el tono es este: 2.500 millones de dólares entraron en abril en los ETF de bitcoin al contado de EEUU. Es casi el doble que en marzo. Y ayuda a explicar por qué la mayor criptomoneda del mercado cerró el mes con una subida del 12,2%, su primer abril realmente convincente desde hace un año y, más relevante aún, su primer mes en positivo desde septiembre del año pasado.
No es un movimiento menor. Abril dejó una recuperación bastante amplia en los mercados, pero bitcoin fue por delante. Su saldo mensual es el más alcista desde abril de 2025, cuando repuntó un 14,75% tras el Liberation Day de Donald Trump. Esta vez el catalizador no ha sido un sobresalto político puntual, sino algo más estructural: la vuelta del capital institucional.

Los flujos lo dicen con claridad. Después de cuatro meses consecutivos de salidas netas, los inversores institucionales regresaron a estos fondos en marzo y mantuvieron las compras en abril. A eso se ha sumado MicroStrategy, que volvió a apretar el acelerador con adquisiciones de alrededor de 4.100 millones de dólares en bitcoins durante abril, la mayor cantidad mensual en un año, según datos de Bloomberg.
Llama la atención que el rebote haya llegado justo cuando buena parte del mercado seguía mirando con cautela a los activos de riesgo. Javier Pastor, director de Formación Institucional de Bit2Me, apunta además a otro factor: actores tradicionales como Goldman Sachs están empezando a tomar posiciones, mientras otras instituciones siguen acumulando y BlackRock reactiva compras.
Con este avance, bitcoin ha recortado parte del daño acumulado en 2026. Las pérdidas anuales se quedan en el 12,7%, lejos del castigo superior al 28% que llegó a registrar en los peores momentos del ejercicio. La mejora existe. Otra cosa es dar por cerrado el bache.
En las últimas semanas, la cotización ha llegado a tocar los 78.500 dólares, niveles de máximos de principios de febrero. Eso da algo de aire al gráfico, aunque no basta para cantar victoria. José María Rodríguez, analista técnico de EXPANSIÓN, señala que bitcoin está asomando por encima de la resistencia decreciente que une los máximos históricos de octubre del año pasado y los de principios de enero. Ahora bien, advierte que esa señal todavía no confirma un cambio real de tendencia.
Su referencia está muy clara: para hablar de un antes y un después, bitcoin tendría que anular el hueco bajista mensual de febrero en los 84.560 dólares. Y añade otra condición que el mercado cripto conoce bien: ethereum debería borrar también su propio hueco bajista, situado en los 2.709 dólares.
A partir de ahí se abren dos guiones. El más prudente contempla nuevas caídas si empeora la economía real y se intensifica el conflicto entre Irán y EEUU, con impacto directo sobre precios, liquidez y estabilidad financiera, según Pastor. El escenario alcista pasa justo por lo contrario: una relajación geopolítica que permita mantener el apetito por riesgo.
"Hay varios factores que apoyan esta visión: la reducción estructural de la oferta tras el halving, la entrada sostenida de capital institucional, y una adopción creciente a nivel corporativo e individual", sostiene Román González, especialista de producto en A&G.
A&G compra ese guion más optimista y espera nuevos máximos históricos a finales de año. El récord actual está en los 125.000 dólares del pasado octubre, lo que implicaría revalorizaciones superiores al 60%. Pastor también cree que bitcoin puede volver a atacar los 100.000 dólares a medio y largo plazo si mantiene sus fundamentales.
Lo inmediato pasa por vigilar tres frentes: la regulación en EEUU, los flujos hacia ETF y el tono macro global, incluidas las decisiones de bancos centrales. Bitcoin ha vuelto a respirar. La cuestión ahora es si detrás hay manos fuertes dispuestas a quedarse o solo dinero rápido aprovechando el rebote.